La llama eterna

La llama eterna

Quisiera decir que el monumento al soldado desconocido en Rusia se encuentra en el Kremlin de Moscú, que es el único que honra a las víctimas de la guerra, sobre todo a las de la Segunda Guerra Mundial, pero no. En cada ciudad que visitamos en Rusia está la flama encendida honrando a los soldados que murieron. Nada más en la Segunda Guerra Mundial hubo veintisiete millones de muertes.

Homenaje al soldado desconocido en San Petesburgo
Homenaje al soldado desconocido en San Petesburgo
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Flama eterna en Nevyansk

En otras palabras, casi todas las familias rusas perdieron un familiar. Por más que setenta años se sientan muchos, para quienes vivieron la Segunda Guerra Mundial, las heridas siguen recientes. Nosotros los mexicanos no tenemos idea de aquel dolor. Nuestros abuelos nos podrán contar que fueron pobres, tuvieron hambre, que no tenían muchos juguetes, la gran salida era el cine y tuvieron que trabajar desde niños. Tal vez alguno de sus papás se murió de una enfermedad pero una guerra y sus estragos… solo los que llegaron huyendo de las revueltas europeas…   La última guerra que vivimos fue la revolución, en 1910. No puedo hablar aquí de la guerra del narco porque no es tan pareja como lo fueron las Mundiales. En las guerras europeas no importaba tu estatus social, si estabas involucrado en ella o no. Fueron injustas para todos. Todavía hay minutos de silencio el día que estallaron, seguimos reviviendo aquello con películas y libros, cuando visitamos países como Austria, se nos explica cómo la mayoría de la Viena tuvo que ser reconstruida… Quisiera decir que tenemos idea, pero no. Rusia es una de ellas, aunque se nos olvide por las constantes  noticias negativas de este país, cabe recordar que en la Segunda Guerra Mundial fue uno de los países aliados.

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Mi corazón viajero

Mi corazón viajero

Cuando Jorge y yo empezamos a viajar por el mundo sabía que corría el riesgo de no volver a ver a mis abuelos o a Rafa. Entiendo que la vida es tan frágil que un día podemos estar platicando con alguien y al otro, se nos fue. Pudo haber sido un ataque al corazón fulminante o un accidente. Pero también están los que se despiden lentamente. Los que un día están bien y al otro, ya no tanto. Son los que te advierten, los que ves cómo poco a poco y lentamente te dicen adiós, no porque quieran, sino más bien porque su cuerpo se va apagando. Por eso, tenía miedo, y por eso tal vez desde el día que me despedí de ellos asumí la realidad de su muerte, pidiéndole a Dios de forma secreta que me dejara volver a verlos.

Quisiera decir que siempre he entendido la muerte como parte de la vida, pero en mi casa somos sobrevivientes, literal. Yo sobreviví a la leucemia a los ocho años, mi mamá a que su corazón se detuviera gracias a un marcapasos de emergencia. Tengo dos tías que han tenido un trasplante de riñón y siguen con nosotros. Hoy día llamamos a esto, “sobrevivientes”, “luchadores”, “guerreros”… Contrario a Jorge, vivo en una familia donde el nearly miss (casito, pero no), es parte de nuestra vida. Aprendí a pedir desde pequeña por los enfermos, pero siempre para que sobrevivan, ¡siempre! Para tener la anécdota del luchador indomable, para hablar del gran guerrero, para enojarme si las cosas no salían así. Precisamente porque tuve cáncer, también tuve que despedirme de varios amigos. Algunos murieron durante sus quimios, otros después de recaer,

Hace unos cuantos años, Óscar, mi hermano mayor y yo, tuvimos una de nuestras pláticas filosóficas en las que hablábamos de la muerte. Concluímos una sola cosa, Dios siempre nos ha dado lecciones de echarle ganas, luchar, sobrevivir, pero, no sabemos soltar. Pregúntame de cómo manejar el sufrimiento aguantando, pero no de expresar o dejar ir. Se supone que soy católica practicante y creyente y sin embargo, cuando se trata de la muerte, me da pavor.

Así me fui a nuestro viaje, pensando y con mucho tiempo para pensar.

Estado en Facebook, verano del 2011
Estado en Facebook, verano del 2011

Todo empezó cuando buscaba inspiración en stumbleupon. Mientras saltaba de una página web a otra, me encontré un blog sobre una pareja que había decidido viajar por el mundo como luna de miel. Desde que lo vi, me encantó la idea.  No tenía novio y mucho menos galán a quien contarle algo nuevo para mi “bucketlist”, así que lo eché al aire, como un anhelo que leerían mis amigos de facebook y uno que otro le daría “like”. El tiempo pasó, mis nuevos estados dejaron aquél sueño en el espacio cibernético simplemente como parte de mi historial.

Conocí a Jorge en noviembre de ese año, a los nueves meses de novios tuvimos nuestra primera plática “enserio”.  Justo después se lo dije: una vez había visto un blog… Uno de mis más grandes sueños era viajar por el mundo, uno de los de Jorge se resumía en conocer cuarenta países antes de los treinta y seguir llenando su mochila de parches de banderas.

Lo impresionante y característico de mi ahora esposo es su habilidad de hacer. Jorge es un “doer”, si hay un sueño, busca la forma de hacerlo realidad. Cuando menos lo pensé, ya me estaba proponiendo abrir una cuenta juntos. Como buen financiero, vimos cuánto dinero podíamos poner cada uno mensualmente, después nos pusimos una meta a dos años y buscó el banco que nos diera mayor tasa de rendimiento anual. Así fue cómo nació “Pumbita´s chest” (el cofre de Pumba, honrando al mejor amigo de Timón en El rey león) nuestra cuenta de ahorro que poco a poco materializaría una parte esencial de nuestro sueño Seguir leyendo “De un sueño a una realidad”