Adiós, que me voy de viaje

Adiós, que me voy de viaje

Hace unas semanas me encontré regateándole a Dios más tiempo con mi abuela. Chistoso tema ¿no?, primero decidí empezar a reflexionar y escribir sobre esto en Amar en el penúltimo capítulo y después, que llegó una cirugía de alto riesgo, fue extremadamente difícil practicar los once puntos que menciono, en lugar de eso, le dije que nos veíamos después, recé por más tiempo, por la presencia de mis tíos, por estar juntos en Navidad, por que no pase mientras viajo…

Hablar de la muerte cuesta mucho. ¿Y si porque la pongo sobre la mesa viene más pronto? 0  ¿y si porque la dejé en el baúl de los temas prohibidos cuando llegue no sabré cómo reaccionar?

Las semanas que decidí escribir sobre ella fueron fructíferas porque mi esposo y yo nos planteamos una sencilla pero complicada pregunta. ¿Qué procede si un ser querido fallece mientras viajamos? Habrá quienes digan: “Si no hubieras salido fuera, te hubieras evitado esto…”. Pero creo que dejaríamos de hacer demasiadas cosas “por si acaso”. La otra respuesta sería: “Obvio, te regresas y punto”. Pero cada persona somos un mundo de valores distintos; cuando tienes pareja es importante pensar en el cómo procederían los dos.

Por ejemplo, si vas a un  viaje familiar en Navidad: temporada alta, donde los vuelos se van por las nubes y es más complicado y caro encontrar boletos. ¿Qué procede?  o la otra y más difícil pregunta: ¿debo empezar a despedirme por si cuando vuelva ya no está? ¿cómo lo hago? 

La última vez nomás me pude despedir con un beso. Esa semana activa de trabajo, pendientes antes de viajar y compromisos sociales me recordaron que a veces más vale “una visita de doctor” aunque sea muy breve, y otras, si algo se canceló en tu agenda y tienes “tiempo libre”, no la pienses y lánzate. Es como el gimnasio: a veces da flojera, sobre todo cuando está “fuera de horario” y hasta el tráfico citadino influye, pero, una vez que lo haces no te arrepientes. Lo mismo pasa con las visitas a quienes necesitan de nuestra compañía, porque no hay momento mejor aprovechado que el que le dedicamos a quienes queremos.

 

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Y.O.L.O

Y.O.L.O

“You only live once” es una de las frases bajo la cual los jóvenes buscan vivir el presente dejando a un lado las consecuencias de lo que hacen. Pero, si realmente te plantearas esta frase, ¿cómo vivirías sólo esta vez?

En el decimoséptimo cumpleaños de un joven judío-israelí la Ley estipula que deben hacer su servicio militar. Las mujeres realizan dos años y los hombres tres. Una vez concluido este ciclo, muchos de ellos se toman un año para viajar por el mundo.

En octubre de 2014 Jorge y yo estuvimos viajando por China. En PingYao conocimos a Gari y Rebecca, una pareja inglesa que llevaba viajando ocho meses. Mientras nos platicaban de su estancia en India, nos contaron de los viajeros israelíes. Nos advirtieron que entre más bajáramos al Sur de Asia, mayores las posibilidades de encontrárnoslos. Nos lo decían como una amenaza, porque los que habían conocido en India gastaban su dinero en drogas, sin importar la calidad y mucho menos los efectos molestos que pudieran tener con el resto de la comunidad viajera. En el artículo The problem with israelí traverler´s publicado en noviembre de 2011, Yael Miller menciona que alrededor de 20,000 a 30,000 mochileros de Israel viajan al lejano Oriente o Sudamérica cada año. En el reportaje se encuentra el testimonio de Darya Maoz, una antropóloga de la Universidad Hebrea la cual investigó las experiencias de sus paisanos en India. En su estudio concluyó que los hombres asumen la cultura de riesgo vivida en los años de servicio militar drogándose o haciendo las escaladas más riesgosas (en Nepal o India los “guías” de trekkings pueden ser adolescentes con muy poca experiencia pero a un precio muy barato (10 dólares el día)). “Es una prueba de valor, la cual, al igual que en las antiguas civilizaciones, forman parte del rito de transición”. Este patrón envuelve toda la experiencia del backpacker israelí; la mayoría de las mujeres lo asumen de igual manera porque sienten que las apodera.

Jorge y yo nos topamos con los primeros israelíes en la parada siguiente de Ping Yao: Xian. Este grupo prefirió dejar a un lado la necesidad de ir a un país a gastarse una buena parte de su dinero en drogas, para pedir aventón a dedo desde Turquía hasta China. Uno de ellos recorrió toda la ruta de la seda en auto stop. En el camino conoció a otros de sus paisanos y ahí los teníamos en Xian, saboreando una taza de café en el hostal como si fuera el mejor del mundo. Sonrientes, expresivos, felices de conocer a gente y platicar sus aventuras. Nada que ver con los drogadictos que nos haían contado…

En Bundi, India, coincidimos con unas jóvenes del mismo país. Me atreví a preguntarle a una de ellas sobre la moda de viajar después del servicio. Me explicó que es lo más común, tal vez, para encontrarse a uno mismo. También me dijo que solamente los judíos ortodoxos se libraban del servicio. Pero en su caso no era librarse, porque fue voluntaria uno más.

El profesor Natan Uriely de la Universidad Ben-Gurion menciona en el artículo de Yael Miller que estas vivencias les ayuda a atenuar la transición entre los años que sirvieron como militares y el retorno a la vida civil. El profesor comenta que la sociedad israelí reconoce la importancia de dar este tiempo a los veintiañeros, del cual regresan preparados para llevar una vida con ambiciones y éxitos.

Los jóvenes judío-israelíes inician la universidad después de terminar su servicio militar o después de su sabático a sus veinti-pocos, con una madurez que les permite aprender y pensar, pero sobre todo con una experiencia de vida mucho mas robusta que la nuestra. Desde que conocí a los primeros, con esa energía y necesidad de vivir al máximo, pensé: tal vez ellos entiendan el significado de Y.O.L.O. Porque su historia, cultura y tradición les recuerda que solo se vive esta vez… Ya decidirán ellos el cómo.

España para comer

He escuchado más de una vez que la comida española “no es tan rica”.Cuando lo oigo, quiero casi medio morirme. No porque no entienda el argumento, sino más bien porque creo que para muchos la comida española no sale de una tortilla de patata, jamón serrano y paella, pero no se entiende que la buena paella se come en Valencia o restaurantes especializados (no los de la calle más turística), que al visitar España vale la pena invertir en un buen jamón ibérico (aunque cueste el doble que el otro) y la tortilla de patata es tan básica pero complicada como hacer un burrito: los ingredientes de calidad y el toque personal son esenciales para que sea un manjar. Dicho esto, quiero dejar muy claro que la calidad de los productos son parte esencial de la gastronomía de esta país; ya que en muchos platillos el protagonista no es el condimento, sino más bien el sabor de cada uno de los componentes utilizados: por ejemplo: si en un pan tomate el pan, el tomate y el aceite de oliva son de calidad, es casi garantía que el platillo será exquisito.

Dicho esto, aproveché a mis conocidos de Facebook para reunir algunos platillos recomendados por españoles y mexicanos amantes de esta cocina; con el fin de que en su próximo viaje, o el de un familiar o amigo, se arriesguen a probar nuevos sabores:

Recomendaciones de españoles:

Recomendaciones de mexicanos amantes de la comida española:

Trucha a la Navarra; tortilla de patatas con pimientos y queso parmesano; caldo gallego; melón con jamón, paella valenciana (aunque sea cliché), un simple plato de ibéricos y quesos y aceitunas con un buen vino. txuletones, merluza, percebes, las coquinas, la fabada, vieiras gratinadas, centollo, la típica tortilla de patatas, huevos fritos con patatas bravas. Pescado a la sal, patatas arrugadas al mojo picón, fideua, sardinas asadas , merluza de cualquier forma, bacalao, pinchos morunos, pintxo de jabalí y cangrejo de los bares de San Sebastián, pollo Granada.

Recomendación de una suiza:

“¿Me encanta el pulpo a la gallega! Lo comí tres veces en dos días durante nuestra corta estadía en Madrid el año pasado. El cabrito malagueño también vale la pena probar si a uno le gusta la cabra…”.

Lo que yo te recomiendo:

Los platillos españoles que más disfruto son para compartir y disfrutar con una caña (un vaso de cerveza) o una copa de vino de la casa:

Croquetas de jamón serrano, pimientos del padrón (están en la foto superior), patatas bravas (arriba hay una foto de unas estilo gourmet que comí en Córdoba, aunque estuvieron deliciosas, creo que son mucho más buenas en el norte de España), tortilla de patata, plato de jamón ibérico, los quesos curados (¡son una delicia!), boquerones (un pez primo de la anchoa) con aceitunas, calamares fritos, solomillo de la casa. Nunca he comido la paella en Valencia, pero aprendí que en cada región se puede preguntar por el arroz meloso o en caldo de la región.

Para comer mientras caminas o en un picnic: bocadillo de lomo con pimientos (un baguette con lomo de cerdo y pimiento verde frito)

No quiero despedirme sin aclararles que además de los tradicionales platillos de cada zona, hay muchísima creatividad culinaria en este país, así que les recomiendo mucho arriesgarse a preguntar en los bares que visiten sobre los platillos que recomiendan.

 

España y sus contrariedades

España y sus contrariedades

España y yo tenemos muchos años de conocernos. He estado en varias ocasiones como turista y unos cuantos años como estudiante. Por eso quisiera hacerte unas  recomendaciones para disfrutar de este hermoso país y no indignarte en el intento. Porque la idea de hospitalidad y atención al cliente que tenemos en Latinoamérica cambia radicalmente en “nuestra madre patria”. Madrid y Barcelona podrán no ceñirse tanto a lo que escribo a continuación, pero aún así te recomiendo tomar en cuenta estos consejos.

13453973.jpgNo regañan (aunque parece) A pesar de que la hospitalidad española ha cambiado con los años y sobre todo después de la crisis del 2008, las respuestas a cualquier duda son claras y directas. En varios restaurantes o centros de turismo parecerá que te tratan con desdén y hasta pensarás que son maleducados. Pero no es así. Los españoles no se van con rodeos o indirectas para responder algo, por lo que un extranjero ajeno a esto, podrá sentirse atacado, pero es una sencilla forma de hablar.

Cerrado por siesta ¿cómo? como se lee. Muchas tiendas locales o súper mercados cierran de 2 a 4. En los pueblos pequeños o barrios no turísticos parecerá que hubo un toque de queda o algo similar. No esperes que te atiendan a la 1:50, la puntualidad para este tipo de situaciones es muy acertada. Nota: Debes estar muy pendiente a qué horas cierran después de las cuatro, ¡varía!

¡No se habla inglés! España no es el tipo de país para visitar si no hablas su lengua materna. El inglés se puede hablar en hoteles de cadena, ciudades grandes y turísticas, pero si tienes amigos extranjeros soñando ir de pueblo en pueblo en la península ibérica, es esencial que sepan manejar el idioma.

Cuando pides que te expliquen un platillo… 

Situación: Jorge y yo en Córdoba mientras veíamos el menú…

Jorge pregunta a mesero: ¿Qué es la viera?

Mesero: ¡Hombre! ¡La viera es la viera!

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Pintxos y tapas ¡No son lo mismo! 

España tiene cuatro idiomas: Castellano, gallego, catalán y vasco. A y un casi dialecto: el andaluz. Además tiene unos temas políticos que ni  aunque estuve viviendo ahí cuatro años pude entenderlos. En fin, cada zona llama las cosas a su manera y no van a tratar de entenderte por más que llegues súper “a doc” conociendo tres palabras coloquiales del castellano. Si en el norte de España dices tapas, te ignorarán. Si en el sur dices pintxos, te corregirán. Qué importa si tu acento es extranjero, no trates, no te esfuerces, deja que ellos hablen y si no entiendes, sonríe.

Cañas y claras ¡tampoco son lo mismo!

Yo en Sevilla a un mesero: ¿Me da una caña con limón?

Mesero: ¿Querrás decir una clara con limón?

(no trates de entenderlo)

Cuanto más sucio, más bueno

Algo que aprendí en el País Vasco (no estoy segura de que aplique en el resto) es que el bar más sucio es el más bueno. ¿cómo? La explicación que me dieron es que se tiraban las servilletas en el suelo del bar cuando el lugar era digno de visitar. Por ende, si pensabas: “que asquito entrar ahí”, haz lo contrario, no te vas a arrepentir.

 

La tortilla y la tortilla 

En México la tortilla está hecha a base de harina de maíz y agua. Desde pequeña había escuchado sobre la “tortilla española” y cuando la comía era una especie de pay hecho con huevo y papa. Cuando llegué allá  y pedí “una tortilla” me dieron una especie de omelette sin nada. ¡puro huevo! Por supuesto que reclamé muy segura que si dónde estaba la “patata”  y entonces me respondieron “aaa tortilla de patata” y me explicaron muy amablemente (mentira, yo sentí que me regañaban) que la tortilla era el puro huevo hecho como en omelette  y podía haber mucho acompañamientos, entre ellos la patata.

Los domingos y días feriados verás un pueblo fantasma. Las únicas tiendas abiertas serán las de los chinos. Repito esto se vive sobre todo en ciudades pequeñas y pueblos. Pero es muy probable que la mayoría de los restaurantes recomendados en tripadvisor también estén cerrados.

Advertencia sobre los días feriados: cada zona tiene los suyos,  o te informas o no queda nada más que resignarte a que sin querer te toque uno, en caso de que sufras esta “suerte” ve a buscar comida con los chinos.

 

 

Hacer la maleta…

Hacer la maleta siempre es una odisea, sobre todo porque cada salida tiene sus singularidades. Por ejemplo, es  muy distinto empacar para una boda que para un viaje de aventura. 

Situación actual:

  • Próximo viaje: Boda de mi cuñada
  • Máximo de peso permitido: 15kg 
  • Total de días fuera: 5
  • Eventos a asistir 2-3 

El peso permitido por cada aerolínea junto con la necesidad de ser práctica, ligera pero a la vez mujer hicieron que les quisiera compartir los detalles que tomo en cuenta antes de empacar. 

  1. El clima: la boda es en el centro de México, se supone que durante el verano es la temporada de lluvias, las cuales no han empezado; por lo que voy a un lugar que está a 30-35 grados, pero que las casas no tienen las instalaciones para sufrir esos calores, agregándole la alta posibilidad de que puede llover cualquier día y refrescar (una baja de casi 10 grados). 
  2. El peso y dimensiones del equipaje: En esta ocasión me tocó viajar  en tres aerolíneas distintas donde cada una tiene su máximo de peso y dimensiones de maleta; no hay peor sorpresa que un cargo extra, por lo que me aseguré de estar bien informada antes de llegar al aeropuerto y evitar un trago amargo. 
  3. ¿Cuántos cambios necesito? Cada viaje tiene sus exigencias, en lugar de echar “para lo que salga”; trato de organizar mis outfits de acuerdo al plan (nunca está de más llevar una blusa de color neutro casual que con un collar se vea formal).
  4. Accesorios y zapatos para repetir: Trata de que los tenis o flats que lleves combinen con tus atuendos, así los usas más de una vez. Si necesitas tacones o plataformas, lleva unos que queden con todo, pesen poco y  abarquen poco espacio. Lo mismo te recomiendo con los accesorios, sobre todo si son voluminosos. 
  5. Ten muy claro qué puedes repetir. Por ejemplo: tu atuendo de ida y vuelta y ni se digan los pantalones. 
  6. Si hace calor: faldas, vestidos o shorts. Pesan mucho menos. 
  7. Si no tienes preferencias de champú y crema, recuerda que en casi todos los hoteles hay. Si sí, olvida los botes de litro y compra los de 100 ml. 
  8. Pero que no se olvide: el desodorante, cepillo y pasta de dientes, cepillo, spray o gel para peinarte, jabón facial, broches, ligas y… Agua, antes de llegar al hotel, depa, hostal… Compra tu botella de agua. Es horrible llegar  y ver que no haya, o peor aún, que te cobren el triple por ella. 
  9. Lo que siempre debes traer: ropa interior, un suéter y traje de baño. 
  10. Si vas a una boda: recuerda que el día de la boda no sólo debes llevar lo que te vas a poner para el evento, también un cambio casual (que puedes repetir después) para traer durante el día. Se los digo porque ya me ha pasado; contemplo todo menos ese rato de ocio. 
  11. Si te gusta hacer ejercicio, piensa en rutinas de piso para evitar él peso y espacio de unos tenis (muchas veces me los he llevado y regresan sin usarse). 
  12. Piensa en tu pareja: Si viajas con alguien y ya lo conoces muy bien, toma en cuenta cómo se pueden ayudar mutuamente, evitando llevar el doble de cosas y previendo sus costumbres. En mi caso, no se me puede olvidar que Jorge cuenta con mi cepillo de dientes, pasta, crema y espacio con kilos sobrantes de la maleta. Si lo contemplo, me evito desagradables sorpresas y riñas tontas. Si no, mi cara fruncida acompañada de quejas constantes crean momentos involvidables. 
  13. Recuerda, si se te olvidó algo. Improvisa, todo saldrá bien.
    En esa maleta logré empacar 14kg y sobró espacio
    Poco espacio y eventos de vestir= planesr muy bien

Rincones

De lo que más disfruto hacer mientras viajo es encontrar rincones que me fascinen, por su originalidad en diseño, ingenio arquitectónico o simplemente por su encanto.

Este pequeño café que parece recién salido de un cuento de hadas y el restaurante bibliotek fueron de mis rincones favoritos en San Petesburgo.