Conocí a Jorge en noviembre de 2011, a los nueves meses de novios tuvimos nuestra primera plática “enserio”. Al hablar de lo que queríamos para nuestro futuro, le platiqué sobre un blog que había leído unos meses antes: uno de mis más grandes sueños era viajar por el mundo, uno de los de Jorge se resumía en conocer cuarenta países antes de los treinta y seguir llenando su mochila de parches y banderas. Así fue como concebimos la idea de ahorrar y planear un viaje de largo plazo. En septiembre de 2014 iniciamos nuestra aventura. Volvimos a nuestra ciudad en mayo del año siguiente con muchos aprendizajes y demasiado por contar.

La idea de este blog empezó junto con el viaje, pero quise esperarme al regreso para disfrutar de la experiencia sin pensar constantemente en cómo alimentar el blog, sin obsesionarme por la foto perfecta y dejar de disfrutar el resto que tenía frente, simplemente por la obsesión de “la mejor historia”.

Así fue como el souvenir más preciado de nuestro primer año de casados son los sellos y visas de nuestro pasaporte. Cada imagen y fecha tienen una historia que va más allá de lo hermoso de un lugar. Representan aprendizajes de vida que han enriquecido nuestro criterio de lo que concebimos como el mundo contemporáneo.

Las entradas presentes en este blog buscan explicar la vivencia de dos mexicanos existencialistas al enfrentarse con nuevas culturas, tradiciones y contextos. Al igual que compartir fotografías y anécdotas con las que les queremos enseñar un mundo tan similar y radicalmente distinto a la vez.

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