Y.O.L.O

Y.O.L.O

“You only live once” es una de las frases bajo la cual los jóvenes buscan vivir el presente dejando a un lado las consecuencias de lo que hacen. Pero, si realmente te plantearas esta frase, ¿cómo vivirías sólo esta vez?

En el decimoséptimo cumpleaños de un joven judío-israelí la Ley estipula que deben hacer su servicio militar. Las mujeres realizan dos años y los hombres tres. Una vez concluido este ciclo, muchos de ellos se toman un año para viajar por el mundo.

En octubre de 2014 Jorge y yo estuvimos viajando por China. En PingYao conocimos a Gari y Rebecca, una pareja inglesa que llevaba viajando ocho meses. Mientras nos platicaban de su estancia en India, nos contaron de los viajeros israelíes. Nos advirtieron que entre más bajáramos al Sur de Asia, mayores las posibilidades de encontrárnoslos. Nos lo decían como una amenaza, porque los que habían conocido en India gastaban su dinero en drogas, sin importar la calidad y mucho menos los efectos molestos que pudieran tener con el resto de la comunidad viajera. En el artículo The problem with israelí traverler´s publicado en noviembre de 2011, Yael Miller menciona que alrededor de 20,000 a 30,000 mochileros de Israel viajan al lejano Oriente o Sudamérica cada año. En el reportaje se encuentra el testimonio de Darya Maoz, una antropóloga de la Universidad Hebrea la cual investigó las experiencias de sus paisanos en India. En su estudio concluyó que los hombres asumen la cultura de riesgo vivida en los años de servicio militar drogándose o haciendo las escaladas más riesgosas (en Nepal o India los “guías” de trekkings pueden ser adolescentes con muy poca experiencia pero a un precio muy barato (10 dólares el día)). “Es una prueba de valor, la cual, al igual que en las antiguas civilizaciones, forman parte del rito de transición”. Este patrón envuelve toda la experiencia del backpacker israelí; la mayoría de las mujeres lo asumen de igual manera porque sienten que las apodera.

Jorge y yo nos topamos con los primeros israelíes en la parada siguiente de Ping Yao: Xian. Este grupo prefirió dejar a un lado la necesidad de ir a un país a gastarse una buena parte de su dinero en drogas, para pedir aventón a dedo desde Turquía hasta China. Uno de ellos recorrió toda la ruta de la seda en auto stop. En el camino conoció a otros de sus paisanos y ahí los teníamos en Xian, saboreando una taza de café en el hostal como si fuera el mejor del mundo. Sonrientes, expresivos, felices de conocer a gente y platicar sus aventuras. Nada que ver con los drogadictos que nos haían contado…

En Bundi, India, coincidimos con unas jóvenes del mismo país. Me atreví a preguntarle a una de ellas sobre la moda de viajar después del servicio. Me explicó que es lo más común, tal vez, para encontrarse a uno mismo. También me dijo que solamente los judíos ortodoxos se libraban del servicio. Pero en su caso no era librarse, porque fue voluntaria uno más.

El profesor Natan Uriely de la Universidad Ben-Gurion menciona en el artículo de Yael Miller que estas vivencias les ayuda a atenuar la transición entre los años que sirvieron como militares y el retorno a la vida civil. El profesor comenta que la sociedad israelí reconoce la importancia de dar este tiempo a los veintiañeros, del cual regresan preparados para llevar una vida con ambiciones y éxitos.

Los jóvenes judío-israelíes inician la universidad después de terminar su servicio militar o después de su sabático a sus veinti-pocos, con una madurez que les permite aprender y pensar, pero sobre todo con una experiencia de vida mucho mas robusta que la nuestra. Desde que conocí a los primeros, con esa energía y necesidad de vivir al máximo, pensé: tal vez ellos entiendan el significado de Y.O.L.O. Porque su historia, cultura y tradición les recuerda que solo se vive esta vez… Ya decidirán ellos el cómo.

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Amar en el penúltimo capítulo

Amar en el penúltimo capítulo

Cada persona con su carácter e historia tiene una forma distinta de vivir. Los avances de la medicina, la obsesionada prevención y la idea de que siendo independientes somos mejores personas, ha creado que las enfermedades que llevan a la muerte se conviertan en un tabú. Es tan difícil aceptarlas como tan real su presencia. Por eso creo que es necesario empezar a tener estas conversaciones con quienes más confiamos.

Hace dos semanas Jorge llegó con un panfleto en inglés que da sencillos consejos de cómo cuidar a nuestros seres queridos en el ocaso de su vida. Después de leerlos me di cuenta que no sé cómo acompañar a mis abuelos a sus noventa años y con las limitaciones físicas o mentales que tienen. Sigo queriendo verlos como si el tiempo no hubiera hecho sus estragos. Cuántas veces ni siquiera puedo estar con ellos en su cuarto porque ¡no sé qué decir!

Están en una etapa en la que es tan fácil disfrutar de la belleza de vivir como sufrir la agonía de tantos años. En este juego de emociones hay una parte todavía más delicada que cada integrante de la familia vive de forma distinta: “no estoy listo para irme” o “no estoy listo para que te vayas”.

Cuando leí los consejos dados por el United States Conference of Catholic Bishops empecé a aceptar que llegó el momento de adaptarme a las necesidades de quienes pronto partirán. Quise traducir lo que entendí y añadir un par de notas para invitarte a entender la importancia de acompañar al otro en su sufrimiento. Para que veas cómo un cuidado compasivo puede atenuar este cambio de etapa:

  1. Dale un lugar a Dios: el Papa Francisco dijo que “Rezar en situaciones difíciles es abrirle la puerta a Dios para que entre a nuestros corazones”. El proceso de morirse es una etapa sagrada donde se busca el cierre de esta vida con el fin de prepararse para la vida eterna, donde se compartirá la resurrección con Jesucristo. Pídele a Dios que los acompañe en cada momento de esta etapa.

Nota: Si quien está por partir no es creyente, pídele a Dios que te ayude a transmitirle paz.

  1. Cuando no se cree en Dios: El ser humano es espiritual por naturaleza, por eso es tan importante definir en qué cree a quien acompañas: en una persona, filosofía, la naturaleza… Tal vez la mejor manera de que encuentre paz es haciendo una canción a la vida, a su trabajo o su familia.
  2. Escucha: ¿qué es lo que más valora esta persona y cómo puedes honrar sus deseos? Esto requiere de mucha empatía, ya que es fácil pensar que quiere lo mismo que tú si estuvieras en sus zapatos. Escucha sin prejuicios para evitar autocensuras.
  3. ¿Cómo debe ser el funeral? Hay personas a las que les ayuda definir cómo quieren su funeral: si desean ser incinerados,  estar en un panteón, la iglesia de su infancia, algún espacio especial o incluso definir las flores que quieren. Creo que así como hace siglos los emperadores planeaban sus mausoleos con naturalidad, planear la despedida con quien nos deja es una forma de ayudarle a aceptar lo que viene.
  4. Infórmate: las ganas de dejar los tratamientos o el buscar una muerte asistida suelen estar acompañada del miedo a tener que depender de alguien, el sentirse indefenso o el gran dolor físico. Empieza a estar disponible para dialogar estas preocupaciones. Recuerda que los cuidados paliativos se enfocan en controlar el dolor, cubrir las necesidades básicas y mejorar la calidad de vida. Si perteneces a una religion, infórmate de qué es una “buena muerte” para tu Iglesia con el fin de entender y acompañar mejor a quien más quieres.
  5. Sé compasivo: como nos recuerda el Papa Francisco: “La compasión significa sufrir con el otro”. Tu amigo o familiar puede sufrir altibajos. Acéptalos como algo natural en su estado. Llénalo de amor, apoyo y compañía que fortalezca el entendimiento del respeto por la dignidad humana, basándose en el respeto por la vida. El sufrimiento del paciente puede mejorar con tu empatía, al igual que con una buena calidad de cuidados paliativos.

Nota: Respecto al punto 3 y 4, habrá días que verlo sufrir será tan difícil que te cuestionarás si vale la pena verlo vivir así o si en un futuro, te quisieras ver como él. Si crees en Dios, es un buen tema para llevarlo a la oración, ya que no hay nada más difícil de entender que el misterio de la muerte. Nuestra vida también la compartimos con seres queridos. Nuestra ausencia voluntaria puede dejar una cicatriz más profunda de lo que creemos.

  1. Ayúdalo a encontrar un cierre: ayuda a tu familiar o amigo a establecer cuáles son sus proyectos inconclusos: si tiene alguna preocupación económica, algún lazo que quiera sanar u otros asuntos que lo tengan sin paz. Debido a sus circunstancias actuales, tal vez tenga que modificar sus propósitos. Hacer esta lista de asuntos pendientes puede ayudarlo a encontrar un sentido de vida y tener más paz.
  2. Dale oportunidades para resolver: Ira Byock, director de médico de cuidados paliativos, expone en su libro Decir lo que importa cómo expresar “te quiero”, “perdón”, “te perdono” y “gracias” pueden sanar muchísimo durante el proceso de morir, Puedes ayudar a tu ser querido a lograr una transición armoniosa si le facilitas estas oportunidades de diálogo y reconciliación con quienes más lo necesita, en donde tenga momentos de amor y agradecimiento. Puedes ofrecerle la visita de un sacerdote para que lo confiese y le dé la unción de los enfermos, ya que son herramientas que ofrece la Iglesia Católica para preparar al alma al encuentro con Dios.
  3. Recuerdos: El apetito disminuye conforme el cuerpo decae y absorbe menos fluidos y alimentos. Ofrece a tu familiar pequeñas porciones de sus platillos favoritos . Si no los puede comer, toma en cuenta que los olores le pueden traer agradables recuerdos que acompañan estas comidas.
  4. Tu presencia es de gran ayuda A veces lo que alguien más necesita es compañía. Conforme pasa el tiempo y el cuerpo se va debilitando, el enfermo pierde interés por hacer lo que más le gusta. Sus hobbies van quedando a un lado, la sensibilidad a los ruidos puede llegar a ser más intensa y el tiempo una eternidad. Acompaña ofreciendo momentos de oración, música suave agradable al oído, lecturas de temas que le interesen o simplemente anímate a sentarte con él en silencio.
  5. Sé tierno: Quienes están muriendo necesitan de mucha ternura y contacto humano. Pregunta si puedes cepillar el cabello, hacerle masaje en las manos o pies, o simplemente tómalo de la mano. Asegúrate de compartir anécdotas que le brinden seguridad, alegría y que lo hagan sentir muy querido, más como un regalo de Dios que como una carga.
  6. La importancia de un testamento: Dejar muy claro quién hereda qué puede ayudar en el proceso íntimo del enfermo para encontrar la paz. Así como se debe aclarar a quién le pertenecen los bienes económicos e inmobiliarios, también se puede dejar un testamento donde se asigne quién se queda con los libros, un mesa, la ropa, las joyas, las fotografías…
  7. Vive la etapa del final con paciencia: Los últimos momentos de vida traen cambios drásticos: su modo de respirar al igual que su estado emocional y mental sufren altibajos constantes que uno debe manejar con paciencia. No puedes olvidar que el “cuándo” y el “cómo” de la muerte de tu ser querido es algo íntimo. Si eres creyente, Pídele a Nuestro Señor que te dicte las palabras con las que puedes acompañar a quien parte. Si te sientes capaz, dale permiso para morir con frases como: “te quiero, pronto vas a estar con Dios”.

Acompañar en el lecho de muerte es uno de los momentos más importantes y difíciles. Pero si te tomas de la mano de Dios, no debes temer tus límites. El Papa Francisco nos dice: “Dios nos apoya en nuestros momentos de mayor debilidad. Su ayuda consiste en guiarnos a aceptar su presencia y cercanía en esta situación. Día tras día, tocados por su compasión, nos convierte en seres compasivos con quien nos rodea”[1].

Nota: Habrá ideas y temas con los que difieras, pero si te interesa profundizar en cómo acompañar a tu ser querido de la mano de Dios, te recomiendo estos textos que encontré en USCCB:

http://www.usccb.org/about/pro-life-activities/life-issues-forum/foro-asuntos-de-vida-dependiente.cfm

http://www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/assisted-suicide/to-live-each-day/index.cfm

http://www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/assisted-suicide/to-live-each-day/upload/Vivir-dignamente-cada-d%C3%ADa.pdf

Además de recomendarles ampliamente leer con calma a Bula Misericordiae Vultus (“El rostro de la misericordia”) que el Papa Francisco escribió con motivo del Jubileo de la Misericordia que concluirá el 20 de noviembre:

https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-bula-del-papa-francisco-para-convocar-jubileo-de-la-misericordia-24882/

 

[1] Para mejor traducción lee a Bula Misericordiae Vultus (“El rostro de la misericordia”)

El “Día de muertos” en Bali

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Pequeño altar que honra a los escritores en una biblioteca de la Ciudad de México.
En México, como en otras partes del mundo, existen costumbres que le dan un lugar especial a los difuntos. El 2 de noviembre en este país es un día en el que se cree que “el espíritu de los difuntos regresa del mundo de los muertos a éste, para convivir con sus familiares durante un día, departiendo con ellos, consolándolos y confortándolos ante su pérdida“. Hay ciudades donde esta tradición prehispánica se vive con mayor fervor; dándole ese lugar especial a quienes han dejado la tierra, visitando sus tumbas y creándoles altares donde se pone una foto del difunto, se decora con flores, velas, colores vivos y  en él se incluyen sus comidas favoritas. Pero, conforme uno se acerca al Norte y las tradiciones adoptadas son más similares a las de Estados Unidos, esta celebración es más bien anecdótica, los altares se hacen en escuelas y recintos culturales pero no en muchas casas. En mi familia, no recuerdo cuándo fue la última vez que fuimos al panteón y nunca hicimos un altar para, digamos, mi abuelo.Conforme pasan los años seguimos recordando a quienes ya murieron, pero pareciera que lo correcto es ir dejando de hablar de ellos, porque es una forma de decir que seguimos con nuestras vidas.

Fue hasta que Jorge y yo visitamos países como Vietnam, India o la isla de Bali, en Indonesia, que empecé a entender el verdadero significado del “día de muertos” y la importancia de darle un lugar a quienes nos dejaron.

 

El culto a los ancestros es una celebración cuyos rituales se centran en la veneración de los antepasados de un grupo de individuos determinado (familia, comunidad, etc). A través de estos rituales se contribuye a conservar la memoria de los progenitores (socialmente importantes) y, asimismo, a fortalecer los valores del grupo de parentesco o de la comunidad. Quienes lo llevan a cabo quieren asegurar el bienestar de sus seres queridos fallecidos en el más allá, incluso creen que estos difuntos pueden interferir o mediar en los asuntos terrenales.

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Mientras paseábamos por Ubud, vimos muchísimos “Penjor” una decoración que simboliza la cola del rey de los espíritus: Barong.

Reviví esta tradición en Bali porque nuestra visita coincidió con el Kuningan, una celebración hinduista donde se concluyen los diez días de fiesta que conmemoran el triunfo del bien sobre el mal. Durante esta temporada los ancestros visitan la tierra. El día 1 (Galungan) se produce el descenso y el día 10 (Kuningan) el regreso al cielo. Los balineses acuden a diario a los templos con ofrendas para los dioses y con sus mejores vestimentas”.

Lo curioso de estos días es cómo estaba vestida toda la ciudad, con diferentes tipos de ornamentos y ofrendas para las deidades y los ancestros. Viniendo de un país donde se siguen viviendo algunas tradiciones indígenas prehispánicas, fue increíble poder identificarme tanto con una isla asiática que a la vez me hacía sentir en otro mundo.

Si quieres saber más, te recomiendo:

Galungan y Kuningan en Bali

http://www.balitrips.net/temple_ceremony/kuningan-ceremony.html

https://www.vilondo.com/when-to-go-to-bali/balinese-holidays/kuningan-day/

My Lesson in Making Balinese Canang Sari

Hinduism in Bali & Indonesia

https://sciencehistorylover.wordpress.com/2013/02/03/balis-unique-offerings-traditions-and-the-meanings/

Lo que las tumbas me enseñan

Quisiera decir que siempre supe el significado de mausoleo, pero fue una de las nuevas palabras que aprendí gracias al viaje: que si el mausoleo de Lenin en la Plaza Roja, el de Mao Tse Tung en China, el de  Ho Chi Min en Hanoi, que los soldados de terracota realmente eran parte de la tumba del emperador chino Qin Shi Huangdi,  que  el Taj Mahal   es una edificación que pidió el emperador mogol, Shan Jahan, para honrar a su difunta esposa…
Me sorprendió muchísimo que en la ciudad imperial de Hué, Vietnam, leí que el emperador Khai Dinh Hue solía visitar diariamente la construcción de su mausoleo, en pocas palabras, a diario iba a visitar la que sería ¡su tumba!

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Los soldados de terracota son parte de la tumba del emperador chino Qin Shi Huangdi.

Al ver aquellas monstruosidades y conforme pasaron los meses en nuestro viaje, fui entendiendo mejor aquél concepto: hace unos cuantos siglos era natural entender que la muerte era parte de la vida, pero también el querer  permanecer en este mundo y ser recordado. Como se puede ver en distintos países y culturas, quienes tenían el poder y dinero para darse estos lujos, así lo hicieron y lo siguen haciendo.

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El Taj Mahal, es el mausoleo de quien fue la esposa favorita del emperador mogol, Sha Jahan.

Esas experiencias fueron el inicio de un viaje interior que sigo madurando. En el que estoy tratando de dejar de ver a la muerte como una amenaza, “lo innombrable” o  ¡el fin!  Para empezar a aceptar que es parte de la vida, buscar la manera de enriquecer las ideas del siglo XXI y la filosofía occidental que nos han enseñado a verla como una tragedia.

Quería resumir este tema en una o dos entradas pero la última semana, que he estado leyendo y recordando, me ha enseñado que apenas voy empezando.

 

La vuelta al mundo con candados

La vuelta al mundo con candados

Todo empezó hace casi tres años con una foto en el puente de las Artes de París. ¡Aquello era impresionante! Candados sofocados uno encima del otro representando miles de historias de amor de distintos lugares del mundo. Pensé que aquello era exclusivo de la “ciudad del amor”; pero durante el viaje largo que tomamos Jorge y yo me di cuenta que lo que parecía street art parisino resultó ser más bien un movimiento que cruzó fronteras.

Las primeras fotos que capté fueron en pueblos de Rusia en septiembre de 2014. Mientras cruzábamos el país por el tren transiberiano, pude ver candados en pueblos como Velikhy Novgorod y Suzdal. Al visitar el monumento que simboliza la frontera entre Europa y Asia me los volví a encontrar.  Para mi sorpresa, seguí viéndolos en territorio ruso-asiático como en Niznhy-Novgorod y un parque de tradiciones de Ulan Ude (una ciudad fronteriza con Mongolia, donde la nacionalidad es rusa, pero los rasgos raciales de sus habitantes, la comida y la arquitectura tienen una fuerte influencia asiática). Conforme veía más lugares con estos emblemas de amor quise enterarme dónde surgió esta tradición.

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La versión más recurrente en internet cuenta que se popularizó por una novela romántica del autor italiano Fedrico Moccia, llamada Tengo ganas de ti; donde los protagonistas deciden eternizar su amor con un cerrojo que colocan en el Ponte Milvio de Roma. Pero hay versiones aún más románticas: cuenta la leyenda que en un pueblo de Serbia llamado Vrnjacka Banja unos jóvenes enamorados tuvieron que interrumpir su amor por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Cuando el joven se marchó a luchar, la chica prometió esperarlo; pero en medio de la guerra el soldado se enamoró de otra. La historia dice que la joven murió de tristeza. En honor a su tragedia las mujeres del pueblo empezaron a poner candados en el puente donde se les veía pasear. Las jóvenes empezaron a creer que si guardaban su amor con “candado” “su otra mitad” no las abandonaría de ese modo.  Otra historia que leí es menos dramática: al parecer en Rusia existe la costumbre de tomarse las fotos de recién casados en los puentes, el candado se ha adherido a ésta y los listones que se pueden ver en las fotos representan deseos.

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En un parque de China, cerca de la pintoresca ciudad de Pingyao pudimos ver más candados.

Lo curioso es cómo esta tradición se ha globalizado. No solo en las ciudades más turísticas, sino también en pueblose incluso parques difíciles de encontrar.

En estos dos años me ha llamado la atención los contrastes: hay lugares donde pasan desapercibidos, otros, que al querer estar “en boga” con el resto de capitales del mundo, le dan un lugar especial, por ejemplo, Singapur:  en noviembre de 2014 te invitaban a que escribieras tu historia de amor, colocaras un candado y fotos. El letrero decía una versión distinta a las que les acabo de contar: “Alrededor del mundo se cree que cuando una pareja pone un candado con sus nombres grabados en una barda o un puente y tira la llave; su amor quedará sellado para siempre. Desde Europa a Korea y China, esta romántica tradición ahora llega al centro de Singapur”.

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En un parque de China, cerca de la pintoresca ciudad de Pingyao pudimos ver más candados.

En Malasia, por otro lado, vi una publicidad de Swatch; mientras que en Roma, donde es el lugar emblemático de la novela de Federico Moccia, no se ven tantos. Pero al llegar a París era algo abrumadin duda es el lugar emblemático de este acto. Donde desde hace dos años se ruega a los turistas a que no lo hagan. En 2015,  el Puente de las Artes se deshacía de toneladas de candados y otros puentes, como el Pont de l’Archevêché se cubría de éstos.

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Pont l´Archevêché, París, 2015. La segunda opción para instalar candados después de que el Pont d´Arts quedara protegido con tablas de maderas.

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Hace unas meses estuve en Europa y volví a ver candados. En un pueblo de Escocia, en la capital de Portugal, Lisboa, y antes de volver pasamos unas horas en París, donde el Puente de l’Archevêché estaba protegido con vidrios y sin ningún candado. Antes de irnos de “la ciudad el amor”, paseamos cerca d la torre Eiffel y cruzamos por el paseo peatonal Debilly, que parece ser el nuevo favorito de los enamorados, donde los candados que juran amor están acompañados de letreros que ruegan a los turistas manifestar su amor de forma distinta. ¿Se podrá?

España para comer

He escuchado más de una vez que la comida española “no es tan rica”.Cuando lo oigo, quiero casi medio morirme. No porque no entienda el argumento, sino más bien porque creo que para muchos la comida española no sale de una tortilla de patata, jamón serrano y paella, pero no se entiende que la buena paella se come en Valencia o restaurantes especializados (no los de la calle más turística), que al visitar España vale la pena invertir en un buen jamón ibérico (aunque cueste el doble que el otro) y la tortilla de patata es tan básica pero complicada como hacer un burrito: los ingredientes de calidad y el toque personal son esenciales para que sea un manjar. Dicho esto, quiero dejar muy claro que la calidad de los productos son parte esencial de la gastronomía de esta país; ya que en muchos platillos el protagonista no es el condimento, sino más bien el sabor de cada uno de los componentes utilizados: por ejemplo: si en un pan tomate el pan, el tomate y el aceite de oliva son de calidad, es casi garantía que el platillo será exquisito.

Dicho esto, aproveché a mis conocidos de Facebook para reunir algunos platillos recomendados por españoles y mexicanos amantes de esta cocina; con el fin de que en su próximo viaje, o el de un familiar o amigo, se arriesguen a probar nuevos sabores:

Recomendaciones de españoles:

Recomendaciones de mexicanos amantes de la comida española:

Trucha a la Navarra; tortilla de patatas con pimientos y queso parmesano; caldo gallego; melón con jamón, paella valenciana (aunque sea cliché), un simple plato de ibéricos y quesos y aceitunas con un buen vino. txuletones, merluza, percebes, las coquinas, la fabada, vieiras gratinadas, centollo, la típica tortilla de patatas, huevos fritos con patatas bravas. Pescado a la sal, patatas arrugadas al mojo picón, fideua, sardinas asadas , merluza de cualquier forma, bacalao, pinchos morunos, pintxo de jabalí y cangrejo de los bares de San Sebastián, pollo Granada.

Recomendación de una suiza:

“¿Me encanta el pulpo a la gallega! Lo comí tres veces en dos días durante nuestra corta estadía en Madrid el año pasado. El cabrito malagueño también vale la pena probar si a uno le gusta la cabra…”.

Lo que yo te recomiendo:

Los platillos españoles que más disfruto son para compartir y disfrutar con una caña (un vaso de cerveza) o una copa de vino de la casa:

Croquetas de jamón serrano, pimientos del padrón (están en la foto superior), patatas bravas (arriba hay una foto de unas estilo gourmet que comí en Córdoba, aunque estuvieron deliciosas, creo que son mucho más buenas en el norte de España), tortilla de patata, plato de jamón ibérico, los quesos curados (¡son una delicia!), boquerones (un pez primo de la anchoa) con aceitunas, calamares fritos, solomillo de la casa. Nunca he comido la paella en Valencia, pero aprendí que en cada región se puede preguntar por el arroz meloso o en caldo de la región.

Para comer mientras caminas o en un picnic: bocadillo de lomo con pimientos (un baguette con lomo de cerdo y pimiento verde frito)

No quiero despedirme sin aclararles que además de los tradicionales platillos de cada zona, hay muchísima creatividad culinaria en este país, así que les recomiendo mucho arriesgarse a preguntar en los bares que visiten sobre los platillos que recomiendan.