Adiós, que me voy de viaje

Adiós, que me voy de viaje

Hace unas semanas me encontré regateándole a Dios más tiempo con mi abuela. Chistoso tema ¿no?, primero decidí empezar a reflexionar y escribir sobre esto en Amar en el penúltimo capítulo y después, que llegó una cirugía de alto riesgo, fue extremadamente difícil practicar los once puntos que menciono, en lugar de eso, le dije que nos veíamos después, recé por más tiempo, por la presencia de mis tíos, por estar juntos en Navidad, por que no pase mientras viajo…

Hablar de la muerte cuesta mucho. ¿Y si porque la pongo sobre la mesa viene más pronto? 0  ¿y si porque la dejé en el baúl de los temas prohibidos cuando llegue no sabré cómo reaccionar?

Las semanas que decidí escribir sobre ella fueron fructíferas porque mi esposo y yo nos planteamos una sencilla pero complicada pregunta. ¿Qué procede si un ser querido fallece mientras viajamos? Habrá quienes digan: “Si no hubieras salido fuera, te hubieras evitado esto…”. Pero creo que dejaríamos de hacer demasiadas cosas “por si acaso”. La otra respuesta sería: “Obvio, te regresas y punto”. Pero cada persona somos un mundo de valores distintos; cuando tienes pareja es importante pensar en el cómo procederían los dos.

Por ejemplo, si vas a un  viaje familiar en Navidad: temporada alta, donde los vuelos se van por las nubes y es más complicado y caro encontrar boletos. ¿Qué procede?  o la otra y más difícil pregunta: ¿debo empezar a despedirme por si cuando vuelva ya no está? ¿cómo lo hago? 

La última vez nomás me pude despedir con un beso. Esa semana activa de trabajo, pendientes antes de viajar y compromisos sociales me recordaron que a veces más vale “una visita de doctor” aunque sea muy breve, y otras, si algo se canceló en tu agenda y tienes “tiempo libre”, no la pienses y lánzate. Es como el gimnasio: a veces da flojera, sobre todo cuando está “fuera de horario” y hasta el tráfico citadino influye, pero, una vez que lo haces no te arrepientes. Lo mismo pasa con las visitas a quienes necesitan de nuestra compañía, porque no hay momento mejor aprovechado que el que le dedicamos a quienes queremos.

 

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Amar en el penúltimo capítulo

Amar en el penúltimo capítulo

Cada persona con su carácter e historia tiene una forma distinta de vivir. Los avances de la medicina, la obsesionada prevención y la idea de que siendo independientes somos mejores personas, ha creado que las enfermedades que llevan a la muerte se conviertan en un tabú. Es tan difícil aceptarlas como tan real su presencia. Por eso creo que es necesario empezar a tener estas conversaciones con quienes más confiamos.

Hace dos semanas Jorge llegó con un panfleto en inglés que da sencillos consejos de cómo cuidar a nuestros seres queridos en el ocaso de su vida. Después de leerlos me di cuenta que no sé cómo acompañar a mis abuelos a sus noventa años y con las limitaciones físicas o mentales que tienen. Sigo queriendo verlos como si el tiempo no hubiera hecho sus estragos. Cuántas veces ni siquiera puedo estar con ellos en su cuarto porque ¡no sé qué decir!

Están en una etapa en la que es tan fácil disfrutar de la belleza de vivir como sufrir la agonía de tantos años. En este juego de emociones hay una parte todavía más delicada que cada integrante de la familia vive de forma distinta: “no estoy listo para irme” o “no estoy listo para que te vayas”.

Cuando leí los consejos dados por el United States Conference of Catholic Bishops empecé a aceptar que llegó el momento de adaptarme a las necesidades de quienes pronto partirán. Quise traducir lo que entendí y añadir un par de notas para invitarte a entender la importancia de acompañar al otro en su sufrimiento. Para que veas cómo un cuidado compasivo puede atenuar este cambio de etapa:

  1. Dale un lugar a Dios: el Papa Francisco dijo que “Rezar en situaciones difíciles es abrirle la puerta a Dios para que entre a nuestros corazones”. El proceso de morirse es una etapa sagrada donde se busca el cierre de esta vida con el fin de prepararse para la vida eterna, donde se compartirá la resurrección con Jesucristo. Pídele a Dios que los acompañe en cada momento de esta etapa.

Nota: Si quien está por partir no es creyente, pídele a Dios que te ayude a transmitirle paz.

  1. Cuando no se cree en Dios: El ser humano es espiritual por naturaleza, por eso es tan importante definir en qué cree a quien acompañas: en una persona, filosofía, la naturaleza… Tal vez la mejor manera de que encuentre paz es haciendo una canción a la vida, a su trabajo o su familia.
  2. Escucha: ¿qué es lo que más valora esta persona y cómo puedes honrar sus deseos? Esto requiere de mucha empatía, ya que es fácil pensar que quiere lo mismo que tú si estuvieras en sus zapatos. Escucha sin prejuicios para evitar autocensuras.
  3. ¿Cómo debe ser el funeral? Hay personas a las que les ayuda definir cómo quieren su funeral: si desean ser incinerados,  estar en un panteón, la iglesia de su infancia, algún espacio especial o incluso definir las flores que quieren. Creo que así como hace siglos los emperadores planeaban sus mausoleos con naturalidad, planear la despedida con quien nos deja es una forma de ayudarle a aceptar lo que viene.
  4. Infórmate: las ganas de dejar los tratamientos o el buscar una muerte asistida suelen estar acompañada del miedo a tener que depender de alguien, el sentirse indefenso o el gran dolor físico. Empieza a estar disponible para dialogar estas preocupaciones. Recuerda que los cuidados paliativos se enfocan en controlar el dolor, cubrir las necesidades básicas y mejorar la calidad de vida. Si perteneces a una religion, infórmate de qué es una “buena muerte” para tu Iglesia con el fin de entender y acompañar mejor a quien más quieres.
  5. Sé compasivo: como nos recuerda el Papa Francisco: “La compasión significa sufrir con el otro”. Tu amigo o familiar puede sufrir altibajos. Acéptalos como algo natural en su estado. Llénalo de amor, apoyo y compañía que fortalezca el entendimiento del respeto por la dignidad humana, basándose en el respeto por la vida. El sufrimiento del paciente puede mejorar con tu empatía, al igual que con una buena calidad de cuidados paliativos.

Nota: Respecto al punto 3 y 4, habrá días que verlo sufrir será tan difícil que te cuestionarás si vale la pena verlo vivir así o si en un futuro, te quisieras ver como él. Si crees en Dios, es un buen tema para llevarlo a la oración, ya que no hay nada más difícil de entender que el misterio de la muerte. Nuestra vida también la compartimos con seres queridos. Nuestra ausencia voluntaria puede dejar una cicatriz más profunda de lo que creemos.

  1. Ayúdalo a encontrar un cierre: ayuda a tu familiar o amigo a establecer cuáles son sus proyectos inconclusos: si tiene alguna preocupación económica, algún lazo que quiera sanar u otros asuntos que lo tengan sin paz. Debido a sus circunstancias actuales, tal vez tenga que modificar sus propósitos. Hacer esta lista de asuntos pendientes puede ayudarlo a encontrar un sentido de vida y tener más paz.
  2. Dale oportunidades para resolver: Ira Byock, director de médico de cuidados paliativos, expone en su libro Decir lo que importa cómo expresar “te quiero”, “perdón”, “te perdono” y “gracias” pueden sanar muchísimo durante el proceso de morir, Puedes ayudar a tu ser querido a lograr una transición armoniosa si le facilitas estas oportunidades de diálogo y reconciliación con quienes más lo necesita, en donde tenga momentos de amor y agradecimiento. Puedes ofrecerle la visita de un sacerdote para que lo confiese y le dé la unción de los enfermos, ya que son herramientas que ofrece la Iglesia Católica para preparar al alma al encuentro con Dios.
  3. Recuerdos: El apetito disminuye conforme el cuerpo decae y absorbe menos fluidos y alimentos. Ofrece a tu familiar pequeñas porciones de sus platillos favoritos . Si no los puede comer, toma en cuenta que los olores le pueden traer agradables recuerdos que acompañan estas comidas.
  4. Tu presencia es de gran ayuda A veces lo que alguien más necesita es compañía. Conforme pasa el tiempo y el cuerpo se va debilitando, el enfermo pierde interés por hacer lo que más le gusta. Sus hobbies van quedando a un lado, la sensibilidad a los ruidos puede llegar a ser más intensa y el tiempo una eternidad. Acompaña ofreciendo momentos de oración, música suave agradable al oído, lecturas de temas que le interesen o simplemente anímate a sentarte con él en silencio.
  5. Sé tierno: Quienes están muriendo necesitan de mucha ternura y contacto humano. Pregunta si puedes cepillar el cabello, hacerle masaje en las manos o pies, o simplemente tómalo de la mano. Asegúrate de compartir anécdotas que le brinden seguridad, alegría y que lo hagan sentir muy querido, más como un regalo de Dios que como una carga.
  6. La importancia de un testamento: Dejar muy claro quién hereda qué puede ayudar en el proceso íntimo del enfermo para encontrar la paz. Así como se debe aclarar a quién le pertenecen los bienes económicos e inmobiliarios, también se puede dejar un testamento donde se asigne quién se queda con los libros, un mesa, la ropa, las joyas, las fotografías…
  7. Vive la etapa del final con paciencia: Los últimos momentos de vida traen cambios drásticos: su modo de respirar al igual que su estado emocional y mental sufren altibajos constantes que uno debe manejar con paciencia. No puedes olvidar que el “cuándo” y el “cómo” de la muerte de tu ser querido es algo íntimo. Si eres creyente, Pídele a Nuestro Señor que te dicte las palabras con las que puedes acompañar a quien parte. Si te sientes capaz, dale permiso para morir con frases como: “te quiero, pronto vas a estar con Dios”.

Acompañar en el lecho de muerte es uno de los momentos más importantes y difíciles. Pero si te tomas de la mano de Dios, no debes temer tus límites. El Papa Francisco nos dice: “Dios nos apoya en nuestros momentos de mayor debilidad. Su ayuda consiste en guiarnos a aceptar su presencia y cercanía en esta situación. Día tras día, tocados por su compasión, nos convierte en seres compasivos con quien nos rodea”[1].

Nota: Habrá ideas y temas con los que difieras, pero si te interesa profundizar en cómo acompañar a tu ser querido de la mano de Dios, te recomiendo estos textos que encontré en USCCB:

http://www.usccb.org/about/pro-life-activities/life-issues-forum/foro-asuntos-de-vida-dependiente.cfm

http://www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/assisted-suicide/to-live-each-day/index.cfm

http://www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/assisted-suicide/to-live-each-day/upload/Vivir-dignamente-cada-d%C3%ADa.pdf

Además de recomendarles ampliamente leer con calma a Bula Misericordiae Vultus (“El rostro de la misericordia”) que el Papa Francisco escribió con motivo del Jubileo de la Misericordia que concluirá el 20 de noviembre:

https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-bula-del-papa-francisco-para-convocar-jubileo-de-la-misericordia-24882/

 

[1] Para mejor traducción lee a Bula Misericordiae Vultus (“El rostro de la misericordia”)

España para comer

He escuchado más de una vez que la comida española “no es tan rica”.Cuando lo oigo, quiero casi medio morirme. No porque no entienda el argumento, sino más bien porque creo que para muchos la comida española no sale de una tortilla de patata, jamón serrano y paella, pero no se entiende que la buena paella se come en Valencia o restaurantes especializados (no los de la calle más turística), que al visitar España vale la pena invertir en un buen jamón ibérico (aunque cueste el doble que el otro) y la tortilla de patata es tan básica pero complicada como hacer un burrito: los ingredientes de calidad y el toque personal son esenciales para que sea un manjar. Dicho esto, quiero dejar muy claro que la calidad de los productos son parte esencial de la gastronomía de esta país; ya que en muchos platillos el protagonista no es el condimento, sino más bien el sabor de cada uno de los componentes utilizados: por ejemplo: si en un pan tomate el pan, el tomate y el aceite de oliva son de calidad, es casi garantía que el platillo será exquisito.

Dicho esto, aproveché a mis conocidos de Facebook para reunir algunos platillos recomendados por españoles y mexicanos amantes de esta cocina; con el fin de que en su próximo viaje, o el de un familiar o amigo, se arriesguen a probar nuevos sabores:

Recomendaciones de españoles:

Recomendaciones de mexicanos amantes de la comida española:

Trucha a la Navarra; tortilla de patatas con pimientos y queso parmesano; caldo gallego; melón con jamón, paella valenciana (aunque sea cliché), un simple plato de ibéricos y quesos y aceitunas con un buen vino. txuletones, merluza, percebes, las coquinas, la fabada, vieiras gratinadas, centollo, la típica tortilla de patatas, huevos fritos con patatas bravas. Pescado a la sal, patatas arrugadas al mojo picón, fideua, sardinas asadas , merluza de cualquier forma, bacalao, pinchos morunos, pintxo de jabalí y cangrejo de los bares de San Sebastián, pollo Granada.

Recomendación de una suiza:

“¿Me encanta el pulpo a la gallega! Lo comí tres veces en dos días durante nuestra corta estadía en Madrid el año pasado. El cabrito malagueño también vale la pena probar si a uno le gusta la cabra…”.

Lo que yo te recomiendo:

Los platillos españoles que más disfruto son para compartir y disfrutar con una caña (un vaso de cerveza) o una copa de vino de la casa:

Croquetas de jamón serrano, pimientos del padrón (están en la foto superior), patatas bravas (arriba hay una foto de unas estilo gourmet que comí en Córdoba, aunque estuvieron deliciosas, creo que son mucho más buenas en el norte de España), tortilla de patata, plato de jamón ibérico, los quesos curados (¡son una delicia!), boquerones (un pez primo de la anchoa) con aceitunas, calamares fritos, solomillo de la casa. Nunca he comido la paella en Valencia, pero aprendí que en cada región se puede preguntar por el arroz meloso o en caldo de la región.

Para comer mientras caminas o en un picnic: bocadillo de lomo con pimientos (un baguette con lomo de cerdo y pimiento verde frito)

No quiero despedirme sin aclararles que además de los tradicionales platillos de cada zona, hay muchísima creatividad culinaria en este país, así que les recomiendo mucho arriesgarse a preguntar en los bares que visiten sobre los platillos que recomiendan.

 

España y sus contrariedades

España y sus contrariedades

España y yo tenemos muchos años de conocernos. He estado en varias ocasiones como turista y unos cuantos años como estudiante. Por eso quisiera hacerte unas  recomendaciones para disfrutar de este hermoso país y no indignarte en el intento. Porque la idea de hospitalidad y atención al cliente que tenemos en Latinoamérica cambia radicalmente en “nuestra madre patria”. Madrid y Barcelona podrán no ceñirse tanto a lo que escribo a continuación, pero aún así te recomiendo tomar en cuenta estos consejos.

13453973.jpgNo regañan (aunque parece) A pesar de que la hospitalidad española ha cambiado con los años y sobre todo después de la crisis del 2008, las respuestas a cualquier duda son claras y directas. En varios restaurantes o centros de turismo parecerá que te tratan con desdén y hasta pensarás que son maleducados. Pero no es así. Los españoles no se van con rodeos o indirectas para responder algo, por lo que un extranjero ajeno a esto, podrá sentirse atacado, pero es una sencilla forma de hablar.

Cerrado por siesta ¿cómo? como se lee. Muchas tiendas locales o súper mercados cierran de 2 a 4. En los pueblos pequeños o barrios no turísticos parecerá que hubo un toque de queda o algo similar. No esperes que te atiendan a la 1:50, la puntualidad para este tipo de situaciones es muy acertada. Nota: Debes estar muy pendiente a qué horas cierran después de las cuatro, ¡varía!

¡No se habla inglés! España no es el tipo de país para visitar si no hablas su lengua materna. El inglés se puede hablar en hoteles de cadena, ciudades grandes y turísticas, pero si tienes amigos extranjeros soñando ir de pueblo en pueblo en la península ibérica, es esencial que sepan manejar el idioma.

Cuando pides que te expliquen un platillo… 

Situación: Jorge y yo en Córdoba mientras veíamos el menú…

Jorge pregunta a mesero: ¿Qué es la viera?

Mesero: ¡Hombre! ¡La viera es la viera!

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Pintxos y tapas ¡No son lo mismo! 

España tiene cuatro idiomas: Castellano, gallego, catalán y vasco. A y un casi dialecto: el andaluz. Además tiene unos temas políticos que ni  aunque estuve viviendo ahí cuatro años pude entenderlos. En fin, cada zona llama las cosas a su manera y no van a tratar de entenderte por más que llegues súper “a doc” conociendo tres palabras coloquiales del castellano. Si en el norte de España dices tapas, te ignorarán. Si en el sur dices pintxos, te corregirán. Qué importa si tu acento es extranjero, no trates, no te esfuerces, deja que ellos hablen y si no entiendes, sonríe.

Cañas y claras ¡tampoco son lo mismo!

Yo en Sevilla a un mesero: ¿Me da una caña con limón?

Mesero: ¿Querrás decir una clara con limón?

(no trates de entenderlo)

Cuanto más sucio, más bueno

Algo que aprendí en el País Vasco (no estoy segura de que aplique en el resto) es que el bar más sucio es el más bueno. ¿cómo? La explicación que me dieron es que se tiraban las servilletas en el suelo del bar cuando el lugar era digno de visitar. Por ende, si pensabas: “que asquito entrar ahí”, haz lo contrario, no te vas a arrepentir.

 

La tortilla y la tortilla 

En México la tortilla está hecha a base de harina de maíz y agua. Desde pequeña había escuchado sobre la “tortilla española” y cuando la comía era una especie de pay hecho con huevo y papa. Cuando llegué allá  y pedí “una tortilla” me dieron una especie de omelette sin nada. ¡puro huevo! Por supuesto que reclamé muy segura que si dónde estaba la “patata”  y entonces me respondieron “aaa tortilla de patata” y me explicaron muy amablemente (mentira, yo sentí que me regañaban) que la tortilla era el puro huevo hecho como en omelette  y podía haber mucho acompañamientos, entre ellos la patata.

Los domingos y días feriados verás un pueblo fantasma. Las únicas tiendas abiertas serán las de los chinos. Repito esto se vive sobre todo en ciudades pequeñas y pueblos. Pero es muy probable que la mayoría de los restaurantes recomendados en tripadvisor también estén cerrados.

Advertencia sobre los días feriados: cada zona tiene los suyos,  o te informas o no queda nada más que resignarte a que sin querer te toque uno, en caso de que sufras esta “suerte” ve a buscar comida con los chinos.

 

 

¿железнодорожная станция?

¿железнодорожная станция?

Dándole seguimiento a las entradas de Rusia: Barreras y Россия (Barreras, parte 2) quise continuar la historia de cuando nos hizo falta saber un poco de ruso:

La primera vez que me sentí perdida en Rusia fue en la estación de trenes. Rusia tiene nueve usos horarios pero todas las estaciones de tren están configuradas al horario de Moscú. ¿Qué quiero decir con esto? que no importa la hora de la ciudad en la que te encuentres, a la hora de fijarte en tu boleto de tren, la hora de salida está coordinada a la de Moscú. Digamos, si estás en Ekaterimburgo y son cuatro horas más que en Moscú, no te debes guiar por la hora de la ciudad que visitas, sino de la capital. O sea, si tu boleto dice que sales a la trece horas, eso significa que sales a diecisiete horas de Ekaterimburgo. ¿Confuso no? Pero no se te debe escapar por nada del mundo. Gracias a Dios Jorge y yo siempre estuvimos puntuales a la hora Moscú en la estación de trenes de donde saldríamos.

La otra curiosidad es que cuando te indican en qué anden, hay dos números. Uno, que es para el andén y el otro para la vía (me había toca que este fuera con A, B, C… pero jamás con números). Sí, la primera vez que quisimos llegar a nuestro andén en uno de los pueblos Jorge y yo estábamos literalmente perdidos. Quisimos aplicar la de “Vicente” (adonde va la gente) y casi nos subimos al tren equivocado.

Viajamos con la guía de Lonely Planet pero se nos escapó por completo ese detalle que venía en las letras chiquitas.  Aquí adjunto dos páginas de la guía que haberles puesto más atención nos hubiera servido mucho:

consejos
 En esta sección del libro llamada “Life on the rails”, vienen consejos a seguir para hacer el transiberiano, uno de ellos menciona que debes esperar a que se muestre el  andén (platform) y la vía (track) y te viene cómo se escribe y cómo debes buscarlo en tu boleto.

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Esta imagen también viene en el libro y te dice cómo interpretar el boleto de tren ruso.
Después de esta experiencia, empezamos a entender que además de las barreras que traen el cambio de idioma y alfabeto, está la de usos y costumbres. La cual es todavía más compleja de interpretar.

 

 

 

 

 

 

Hacer la maleta…

Hacer la maleta siempre es una odisea, sobre todo porque cada salida tiene sus singularidades. Por ejemplo, es  muy distinto empacar para una boda que para un viaje de aventura. 

Situación actual:

  • Próximo viaje: Boda de mi cuñada
  • Máximo de peso permitido: 15kg 
  • Total de días fuera: 5
  • Eventos a asistir 2-3 

El peso permitido por cada aerolínea junto con la necesidad de ser práctica, ligera pero a la vez mujer hicieron que les quisiera compartir los detalles que tomo en cuenta antes de empacar. 

  1. El clima: la boda es en el centro de México, se supone que durante el verano es la temporada de lluvias, las cuales no han empezado; por lo que voy a un lugar que está a 30-35 grados, pero que las casas no tienen las instalaciones para sufrir esos calores, agregándole la alta posibilidad de que puede llover cualquier día y refrescar (una baja de casi 10 grados). 
  2. El peso y dimensiones del equipaje: En esta ocasión me tocó viajar  en tres aerolíneas distintas donde cada una tiene su máximo de peso y dimensiones de maleta; no hay peor sorpresa que un cargo extra, por lo que me aseguré de estar bien informada antes de llegar al aeropuerto y evitar un trago amargo. 
  3. ¿Cuántos cambios necesito? Cada viaje tiene sus exigencias, en lugar de echar “para lo que salga”; trato de organizar mis outfits de acuerdo al plan (nunca está de más llevar una blusa de color neutro casual que con un collar se vea formal).
  4. Accesorios y zapatos para repetir: Trata de que los tenis o flats que lleves combinen con tus atuendos, así los usas más de una vez. Si necesitas tacones o plataformas, lleva unos que queden con todo, pesen poco y  abarquen poco espacio. Lo mismo te recomiendo con los accesorios, sobre todo si son voluminosos. 
  5. Ten muy claro qué puedes repetir. Por ejemplo: tu atuendo de ida y vuelta y ni se digan los pantalones. 
  6. Si hace calor: faldas, vestidos o shorts. Pesan mucho menos. 
  7. Si no tienes preferencias de champú y crema, recuerda que en casi todos los hoteles hay. Si sí, olvida los botes de litro y compra los de 100 ml. 
  8. Pero que no se olvide: el desodorante, cepillo y pasta de dientes, cepillo, spray o gel para peinarte, jabón facial, broches, ligas y… Agua, antes de llegar al hotel, depa, hostal… Compra tu botella de agua. Es horrible llegar  y ver que no haya, o peor aún, que te cobren el triple por ella. 
  9. Lo que siempre debes traer: ropa interior, un suéter y traje de baño. 
  10. Si vas a una boda: recuerda que el día de la boda no sólo debes llevar lo que te vas a poner para el evento, también un cambio casual (que puedes repetir después) para traer durante el día. Se los digo porque ya me ha pasado; contemplo todo menos ese rato de ocio. 
  11. Si te gusta hacer ejercicio, piensa en rutinas de piso para evitar él peso y espacio de unos tenis (muchas veces me los he llevado y regresan sin usarse). 
  12. Piensa en tu pareja: Si viajas con alguien y ya lo conoces muy bien, toma en cuenta cómo se pueden ayudar mutuamente, evitando llevar el doble de cosas y previendo sus costumbres. En mi caso, no se me puede olvidar que Jorge cuenta con mi cepillo de dientes, pasta, crema y espacio con kilos sobrantes de la maleta. Si lo contemplo, me evito desagradables sorpresas y riñas tontas. Si no, mi cara fruncida acompañada de quejas constantes crean momentos involvidables. 
  13. Recuerda, si se te olvidó algo. Improvisa, todo saldrá bien.
    En esa maleta logré empacar 14kg y sobró espacio
    Poco espacio y eventos de vestir= planesr muy bien

Plan de ejecución

Plan de ejecución

En toda empresa, antes de llevar a cabo un proyecto, lo primero que se debe hacer es planearlo lo más aterrizado posible para que éste sea viable.  Jorge y yo hicimos lo mismo al preparar el viaje, pusimos sobre papel (realmente en una servilleta) los países que soñábamos conocer (cada uno)  y empezamos a platicarlo.

Viajar en pareja es increíble cuando los dos comparten la misma pasión, saben adaptarse mutuamente y trabajar en equipo. Por eso es muy importante saber muy bien qué espera cada uno de la experiencia, cómo van a contribuir y cuáles son las cosas que nomás no aguantarían. Hay que entender que el “término medio” es lo más importante. Porque no es el viaje de uno, sino de los dos.

Quiero compartirles una serie de preguntas súper importantes que les va a ayudar a disfrutar al máximo un viaje.

¿Qué es lo que más te gusta de viajar?

¿Cuáles son las condiciones mínimas que pides para tener un buen viaje? Piensa en el hospedaje, las comidas y medio de transporte para llegar y para moverte ahí.

¿Qué estás dispuesto a sacrificar? Tal vez no te importen las comidas, pero prefieres un lugar bien para quedarte o te dan igual las dos siempre y cuando haya buenos bares para una fiesta “legendaria”.

¿Te gusta aprovechar tu tiempo buscando ofertas y promociones de viaje en internet o pagarías por que alguien más lo haga por ti?

¿Eres sociable o prefieres lo mínimo de convivencia con desconocidos?

Todas estas preguntas te van a ayudar para definir el tiempo y presupuesto de tu viaje. Recuerda, si vas a viajar con alguien más, es muy importante que los dos (o la cantidad que sean) sepan lo que el otro busca y estén de acuerdo. Es la diferencia entre “el viaje de tu vida” por lo increíble o por lo infernal.