Sevilla fue el primer lugar que conocí en mi primer viaje a Europa. Tiene recuerdos que me remontan a la visita que le hice a mi tía hace diecisiete años. Estuve un mes en ese lugar, sufriendo su calor seco, descubriendo el verdadero significado de la ausencia del aire acondicionado y enamorándome sin saber o sin entender del arte islámico. La belleza que tiene Sevilla viene precisamente de la herencia musulmana que conserva al día de hoy. Para una niña de trece es imposible ver aquello como una mezcla que representa la remota globalización. No tiene idea lo que es “un moro“,  aunque lo escuche constantemente cuando los locales se refieren a la historia de su tierra, y mucho menos que esto que ve enfrente es la sinergia de dos culturas: la cristiana y musulmana. Desde esa visita su lugar favorito fue la Plaza de España. Le fascinó su paz, el espacio tan amplio con su fuente, el agua que rodea a los puentes, sus torres puntiagudas, los arcos, el color ladrillo que predomina y combina perfectamente con los azulejos que lo decoran.

Casi veinte años después aprendí que el diseño está inspirado en el arte islámico. Esa paz tan específica solo la he sentido en recintos musulmanes; donde la arquitectura tiene un tinte religioso al buscar hacer un lugar sagrado de disfrute a quienes lo visitan con el fin de que la belleza y tranquilidad conduzcan al alma a una paz interior que induzca a una oración y convivencia fructífera.

Lo que más le sorprende es cómo D. Aníbal González Osorio fue capaz de concebir un proyecto arquitectónico donde supo fusionar la herencia histórica de Sevilla. Creo que la Plaza de España es tan hermosa precisamente porque acepta su identidad. Podemos ver las columnas romanas con los arcos, las cúpulas con tintes góticos erguidas sobre torres muy similares a algunos minaretes que forman parte de las mezquitas. Los faros de luz, la teja del techo y la fachada del centro del edificio similar a un palacio de monarquías europeas junto con esos espacios amplios con fuentes y estanques artificiales tan similares a los de herencia árabe.

Este lugar se fundó en 1929 para la Feria de las Américas y sin embargo, casi un siglo después, creo que es un símbolo de una región globalizada cuya riqueza cultural lo hace lo que es. Pensamos muchas veces nada más en el Islam como “terror”, sin ver lo que está en nuestras narices: sin ella, por lo menos los que tenemos herencia ibérica – mediterránea, no seríamos lo que somos. Cuando la razón es incapaz de entender, creo que vale la pena mirar el arte y retomar la historia.

plazadeespana

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s