Piedra papel o tijera en Cambodia

Un juego de “Piedra Papel o Tijera”Estábamos sentados en una mesa que da a la banqueta de uno de los muchos restaurantes ubicados en la zona del “Sisowath Quay” (Malecón) en el mero centro de la acción turística de Phnom Penh (capital de Cambodia). Terminando de comer-cenar, se nos acercaron un grupo de 4 niños y niñas de no mas de 6 años para vendernos las típicas pulseras y artesanías que tratan de venderte.

Para estas alturas ya estábamos acostumbrados a que todos los vendedores de este tipo, en su mayoría niños, tratan de venderte todo al precio de “one dollar” (un dólar).

Su rutina es muy sencilla: se acercan a ti presentando su mercancía, una vez que logran captar tu atención disparan su discurso de venta (que por lo menos les da suficientes buenos resultados para seguir usándolo): “you want to buy? You buy from me ok?, only one dollar, please sir… ”. Después de eso, en un microsegundo que se dan cuenta que los escuchaste y antes de que puedas decir algo, disparan la segunda parte de su discurso: “ I need it to go to school sir, please sir, only one dollar” y te miran con esos ojos adorables que te hacen darte cuenta del por que Angelina Jolie adoptó a un niño Cambodiano.

En ese momento, creo que sólo Scrooge mismo pudiera ignorarlos. Así que empezamos a ver su mercancía. Al conceder todavía mayor atención a su iniciativa de venta, arrojan una oferta que generalmente es difícil rechazar: “ok sir, I give you discount, 3 for one dollar ok?”.

Tengo que confesar que al menos uno de los brazaletes se veía interesante, así que decidí disparar una contra puesta: “ok, give me one for 50 cents”.

A mí en lo personal no me gusta llevar este tipo de accesorios. Quien se ha fijado en lo que uso, saben que nada más llevo un escapulario que me regalo Claudia y dos cruces que he usado desde hace tiempo: la cruz de San Francisco de Asis y la de la orden de los Caballeros de Apostol Santiago. Así que la razón de mandar la contra propuesta fue más por querer ayudarles a mover su mercancía ya que no puedo negar que toda la situación me genero el sentimiento de realmente ayudarlos.

Es importante mencionar que Cambodia es uno de los países que más dura historia ha tenido. Durante los años ochenta y principios de los noventa, básicamente un tercio de la población fue torturada o asesinada por uno de los dictadores más crueles que el mundo moderno ha visto. Por ponerlo de una manera sencilla: Toda la gente de la edad de Claudia y mía les tocó vivir esas atrocidades cuando eran niños, mientras nosotros vivíamos nuestra infancia sin complicaciones. Así mismo, desafortunadamente una parte importante del atractivo turístico de este país es ver los campos de fusilamiento y/o prisiones de tortura, que ahora son museos. Una verdadera tragedia que se ha convertido en una atracción turística y que todos los que viven en este país te quieren enseñar.

La niña, que por mucho se veía la líder del pequeño grupo, me contesta: “No sir, please, three for one dollar”. Mi reacción instantánea fue que la niña no me entendió así que repetí mi oferta esta vez explicando por qué era mejor para ella, ya que solo estaría vendiendo una y recibiendo un mejor precio que tres por un dolár. Me la rachazó.

Esta vez, reviró astutamente diciendo que me apostaba las pulseras en un juego de piedra papel o tijera. Sus términos eran:

(1) Jugaríamos a tres de cinco,

(2) Si ella ganaba le compraba las pulseras a tres por un dolár y

(3) si yo ganaba me vendía una por 50 centavos.

Simple.

Sin embargo, todavía hice un esfuerzo (en vano) por convencerla de que me vendiera una por 50 centavos y que esto era lo mejor. Únicamente se me quedo viendo con los ojos de “Bitch please, just play the game” haciendo el movimiento en los ojos de ver para arriba que generalmente usamos para demostrarle a alguien que lo que acaba de decir no tiene sentido. Así de nuevo, no tuve alternativa que ceder y jugar, concediendo que esto sería divertido.

Empezamos.

Partida 1. Ella tira tijeras. Yo tiro tijeras. Empatamos.

Partida 2. Ella tira papel. Yo tiro piedra. Uno a cero favor ella.

Partida 3. Ella tira tijeras Yo tiro piedra. Dos a cero favor ella. Estoy perdido.

Partida 4. Ella tira piedra. Yo tiro piedra. Empatamos, pero ella gana dos a cero.

Partida 5. Ella saca papel. Yo saco tijeras. Voy de regreso. Dos a uno, sigue ganando

Partida 6. Ella saca tijeras. Yo saco piedra. La empaté. Dos a dos.

Partida 7. Ella saca papel. Yo saco papel. Empatamos, seguimos igual. Este juego es de cualquiera. Se empieza a sentir la tensión. Sus amigos echan porras. Claudia nada más ríe diciéndome que me deje perder. Eso no era posible, ya que esto era personal.

Partida 8. Ella saca piedra. Yo saco un glorioso papel. El juego era mío. Todos reímos. Ella se cuestiona como fue que había perdido la ventaja.

Después de risas y celebraciones recupero mi compostura y hago lo que había decidido hacer desde que empezamos a jugar. Saco un billete de un dólar y se lo entregó. Ella, desconcertada y con una mirada inocente que refleja sus años y al mismo tiempo una practicidad que si pusiera en palabras diría: “para que me hiciste jugar todo el juego si de todas formas me ibas a dar el dólar”, me pide que escoja un brazalete. Escojo uno color verde limón entrelazado con azul. Inmediatamente rompo la regla que tenía sobre usar este tipo de accesorios y me lo pongo. Tanto los niños como Claudia y yo intercambiamos sonrisas que resultan de la calidez que genera compartir momentos de alegría espontanea con otros seres humanos que por unos escasos minutos jugaron. Pasan tres segundos y se marcharon.

Claudia y yo sentimos lo que me imagino la mayoría de turistas y viajeros que pasan por este lugar sienten cuando hacen algo similar. Sin importar que simplemente le dimos un dólar, que para nosotros puede ser un monto imprescindible, hicimos una buena obra. Nos sentimos bien con nosotros mismos. Nos divertimos y nos llevamos un buen recuerdo. Ayudamos con algo a esta gente que nos recibe en su país y nos tratan con una autentica hospitalidad y genuina bondad característica de este pueblo.

Después de esto, pedimos la cuenta, pagamos y empezamos a caminar por el malecón que esta repleto de extranjeros y cafés y bares esperándolos a que entren a consumir mientras empieza el espectáculo del atardecer. La historia de esta ciudad parece tan lejana. Hubo un tiempo a finales de los 70 que esta misma capital se quedó abandonada por sus habitantes por temor a ser asesinados por el régimen del Kmehr Rouge y luego por la invasión de los Vietnamitas. Ese día estaba de fiesta. En una parte del malecón la gente local inicia clases públicas masivas de baile parecidas a la Zumba. De repente, entre las multitudes, en la terraza de otro café, vemos al mismo grupo de niños jugando Piedra Papel o Tijera con otra pareja de extranjeros…. Cuando viajas es impresionante darte cuenta de la diferencia que tiene un encuentro en diferentes personas. Claudia y yo nos divertimos y sentimos que hicimos algo bien. Para los niños simplemente era un juego transformado en trabajo para poder recibir un dinero que les permita ¿ir a la escuela? ¿mantener a su familia? …… Podemos suponer pero creo que nunca lo sabremos con exactitud.

   
     

 

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