Engordando a Pumba (ahorrar para viajar)

Me gustaría que esta fuera nuestra realidad, pero no esa así... Astorga, España.
Me gustaría decir que “me limpio con el dinero”, pero no esa así… tienda en Astorga, España.

En la primera entrada les conté de “Pumbita´s chest“, la cuenta de ahorro que Jorge y yo abrimos en Bancoppel (fue el banco que combinaba mejor rendimiento y seguridad, NO ES COMERCIAL ) pero, ¿cómo engordarlo?

Seguro muchos de ustedes han leído miles de consejos de cómo ahorrar y administrarse mejor, yo también. Mi primera inspiración me la encontré hace unos años, Vivir como reina y gastar como plebeya de Regina Reyes-Heroles C. toca el tema del ahorro, cómo hacer rendir tu dinero y como lo dice el nombre, aprovechar al máximo lo que tienes para conseguir lo que quieres.  Después de sus consejos y otros tantos que leí y practiqué, les voy a contar lo que me funcionó:

1) Definir cuánto era lo mínimo que quería ahorrar al mes.

Para llegar a esta cifra, pensé en cuanto ganaba y qué tanto dinero se me iba al mes. En mi caso, al ser soltera y vivir con mis papás, mis gastos eran mínimos. Pero, ¿cómo reducirlos más?

Obviamente, en esta cifra, pensé mucho en ese dinero que hace desaparecer la quincena sin pensarlo. En la jerga de finanzas personales se le llama “gastos hormiga”, porque son los que se van en caprichos o a veces la cifra es tan pequeña que parecen no contar. Pero si sumas todo lo que se te va en el año, puede llegar a ser mucho.

Creo que hay dos tipos de gastos hormiga: los de la reina (se sienten en el bolsillo) y los hormiga: parecen insignificantes, pero júntalos y verás…

Los de la hormiga reina vendrían siendo:

  • Regalos de cumpleaños (familiares, amigo@, novio), Navidad, día de las madres, padre: Lo primero que pensé fue en asignar cierta cantidad para cada regalo y no rebasarla. De repente decidí aprovechar mejor “el buen fin” u otras ofertas en el año, sin tener que esperarme a Navidad o al día antes del cumpleaños.
  • Bodas (showers (despedidas), cuota de organizadora, vestido, maquillaje…): Reduje al máximo la peinada y maquillada en salones de belleza. Los vestidos los compré en súper oferta, pedí prestados y presté.
  • Viajes familiares: Ahorraba para ellos y definía un presupuesto que debía respetar.
  • Ropa: En resumen, ofertas (en México enero y julio son bastante buenos). También aproveché que mi cuñada y yo somos de la misma talla. Lo que tenía en muy buen estado pero ya no quería, me lo ofrecía. Siempre lo acepté. Además de que tiene muy buen gusto, mucha de esa ropa era formal; me servía para el trabajo, showers (despedidas), comidas familiares… ¡imagínense el ahorro!
  • Súper con necesidades personales: hacer una lista y ver los precios. Mi crema favorita dejó de ser la mejor al ver lo que costaba, no me pasó nada al comprar una más barata y con mucha más cantidad.
  • Gimnasio: soy de las personas que considera el ejercicio como parte de su vida. Me gustaría decir que lo hago sola y sin pagar, pero me gana la flojera. Lo que hice fue buscar gimnasios con mensualidad asequible (entre 400 y 800 pesos al mes) por supuesto, avisar para no pagar en los meses que sabía que iba a ir muy poco (diciembre, por ejemplo) y cuando lo consideraba necesario para el bolsillo, aprovechar mis dos pies: correr o caminar.

Gastos hormiga:

Algunos ejemplos de gastos hormiga son los desayunos fuera de casa, oxxo, feria dada a los que piden, cafés, revistas, lujitos de la quincena.

Me desperté más temprano, desayunaba en casa y procuraba hacerme lunch (puedes ahorrarte hasta treinta pesos por día), ¿café? rico termo para llenar en la oficina o me lo llevaba desde la casa (recuerda que un café puede costar entre veinte y ¡cincuenta pesos!). Limité mis coca colas, tés, papas y al mínimo las aguas embotelladas (las rellenaba con agua de garrafón… Si quieres viajar, acostumbra a tu estómago, no siempre va tener el agua más pura).

A mi me gusta dar dinero a las causas, llámese cruz roja, los “viene viene” de estacionamientos, paqueteros, limosna… Pero es bien importante definir cuánto se te va a ir en la semana. Sé que suena codo, pero se te puede ir más de lo que crees. Por eso piensa, quizá cincuenta o máximo cien semanales.

Saca dinero, no gastes todo con tarjeta, dinero que no se ve, dinero que no se siente. A mi me sirve más más llevar la cuenta del efectivo, porque hago conciencia de “en qué se me fue” antes de seguir gastándolo.

Benditas cundinas y aguinaldos la cundina es una forma de ahorro entre un grupo de personas o amigos. Dura acorde al número de integrantes que están en ella. Yo me enteré de ella en mi primer trabajo: una colaboradora lo organizaba y el resto le dábamos el dinero de forma quincenal. Si éramos diez participantes, la cundina podía durar cinco meses y a cada integrante le tocaba una quincena que se rifaba al inicio.

Momento en el que se me entregaba mi cundina, momento que volaba a bancoppel a depositarlo. Tenía que ser como los caballos de las carrozas, tener una especie de venda para no alterarme con lo que veía y que no se me “ofreciera algo” en el camino.Con el aguinaldo pasaba lo mismo, ese extra decembrino iba directo al ahorro.

Por supuesto, regalo en efectivo, regalo depositado.

La verdad es que nunca sufrí, simplemente supe aprovechar mejor el dinero que tenía. La motivación era muy grande y sabía que la recompensa lo valdría todo.

“Ten cuidado, esta máquina puede ser muy adictiva”. Cajero automático en París, Francia.
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