5 meses de viaje

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5 meses de viaje
Ho Chi Minh City, Vietnam

Ho Chi Minh City, Vietnam


Nos queda sólo un mes más en Asia. Vietnam y Laos son las últimas paradas antes de tocar suelo europeo. Pensar en ello me crea un nudo en la garganta. Llevamos casi cuatro meses en este continente (hubo un breve salto a Oceanía). Es increíble cómo esta región te enseña a ver el mundo de otra forma, pero al mismo tiempo, te recuerda que la globalización, como lo dice la palabra, ha tocado todo el mundo.
El temor a “desconectarte” es inexistente. Hay wifi en todos lados. El iPhone, Sheraton, KFC, Ford, Vespa, por mencionar algunos… son tan comunes como los menús internacionales dentro de los restaurantes para “westerners”. En esta región pasa lo mismo que en México (exceptuando India y la isla de Bali en Indonesia): los trajes típicos forman parte de las atracciones turísticas; pero no son la vestimenta habitual. Los recuerditos son tan parecidos a los de Latinoamérica que me hace cuestionar de dónde son. También es común ver a vendedores en la calle con hamacas, comida, recuerditos… Sin embargo, como la zona horaria te lo recuerda, tan cerca, pero tan lejos. El idioma, las creencias y tradiciones son tan distintas, que a veces te sientes en otro planeta.
Siempre que había escuchado la palabra “occidental (westerner)”, se me venían a la mente los conquistadores. Yo creo que la primera vez que escuché este término para representar cierta población, fue en España. Lo interpreté como un vocablo para diferenciar entre culturas. Como mexicana, pertenecía más a esta cultura que a otra, pero no me sentía identificada a ella al 100% ( México es tan distinto a Europa, EEUU, o a los países que pertenecen a la mancomunidad británica). Pero todo cambió cuando llegamos a Asia. De repente y sin pestañear era una “occidental” más. Lo definía mi tono de piel y la ausencia de ojos rasgados. También puedo aceptar que definitivamente vengo de una cultura cuya historia se entremezcla mucho más con la de nuestros conquistadores; sin dejar a un lado la enorme influencia que tiene Estados Unidos sobre nosotros. Así que “westerner toilet”, “westerner food”, “for westerners”… Definitivamente representaba a lo que yo estaba acostumbrada. Aquí entendí Oriente como Asia y Occidente, el resto del mundo (yo creo que hasta los africanos se sienten más identificados con esta cultura que con la Oriental).
La religión:Claudia: “Pudiera hacer una tesis doctoral del budismo e hinduismo, aún así, no los entendería”.Jorge: “Porque estás pensando como occidental, con un pensamiento lineal”.Asia me enseñó más de cerca tres religiones: Budismo, Hinduismo y el Islam. Como católica, creo que con la que más me identifico es con el Islam. Es una religión monoteísta, que se derivó de Abraham y se fundó por una divina revelación de Dios a Mahoma. De alguna manera, tratar de entender su fundamento es menos complicado que las otras dos. En el caso del budismo e hinduismo, no han sido suficientes los museos, templos o las visitas guiadas. Creo que necesito unos cuantos libros y dedicarle unos párrafos a cada entrada donde la religión es partes importante dentro de la cultura del país que visitamos. En este breve espacio nada más voy a poner que: el budismo derivó del hinduismo, la reencarnación es un medio para purificar el alma. Las dos religiones al igual que las otras, tienen un código de valores que trasciende su existencia y la muerte es parte de la vida. Sin embargo, el lugar que se les da a los ancestros, al igual que las ofrendas representadas en flores y comida, forman parte de su práctica diaria. En esta parte del mundo, es común ver “shrines” en árboles o afuera de casas y comercios. Esta especie de altar es un diminuto espacio sagrado donde se le deja ofrendas a alguna deidad. Yo creo que representan lo que una imagen de un Cristo, Virgen o santo significa en una casa católica. Por otro lado, es increíble cómo en los templos hinduistas, al igual que los del Islam, por respeto al lugar, no puedes entrar en shorts, chanclas o algún vestido arriba de la rodilla, ¡y se respeta! Los jainistas (otra religión que se derivó del hinduismo e inició en un periodo de tiempo similar al budismo) no permiten que una persona entre a alguno de sus templos con cualquier artículo de piel amarrado (cinturón, zapatos) ni mujeres menstruando. Hay lugares, como en India, y la isla de Bali, en Indonesia, donde la religión está tan integrada en la sociedad que el turista lo ve en el día a día de las personas. Aquí aprendí que hay muchísimo más que aprender y entender de estas creencias que un buda que representa paz y amor.
La comida. Nha Trang, VietnamEn el buffet del desayuno, apunto de poner a tostar un pan.Señora: “Excuse me, do you speak English?”.Yo: “Yes”Señora: “Is that bread sweet?”.Yo: (Una larga pausa, parecía que estaba más dormida que despierta, pero estaba pensando cómo responderle).Señora: “I’m sorry, we’ve been in Asia for so long…”.Yo: “Yeah, I know what yo mean. It’s sweet, but not as usual”.(No se por qué, pero el pan, por más salado que deba estar, desde que llegamos a China nos dimos cuenta que tiene un sabor dulce. Incluyendo el de las pseudo pizzas, hotdogs y sándwiches).

Por comida, no hemos sufrido. Más bien, disfrutado y mucho. La verdad es que, si tuviera que ordenar por país mi comida favorita, empezaría con los sabores y mariscos frescos de Malasia. Nada más de pensarlo se me hace agua la boca. Esas salsas que acompañan la fritura de las camarones o el pescado… Es… ES. Vietnam (para mi sorpresa) tiene el segundo lugar. Jorge y yo hemos comido todos los días Pho (una sopa de tallarines acompañada de camarón, pollo, carne de res o puerco. Es lo más similar a una quesadilla en el sentido que puedes comerlo a todas horas, ya sea desayuno, comida, cena o las tres… Los rollos de primavera también son suculentos. Cada lugar te sorprende con una forma distinta de hacerlos acompañados de una salsa que combina con todo. China nos enseñó a disfrutar de las verduras fritas en su punto, resaltando su sabor original con un toque de ajo. Además, la comida de la calle de Xian, no hay nada igual. India… El chai, los currys, ¡el naan! Indonesia: Jorge amó el “nasi goreng” (arroz frito con un huevo estrellado encima), la verdad es que yo pasé, ya que ahí y en Cambodia me sentí mal del estómago y prefería no experimentar tanto. Lo llamado comida “occidental”, ayuda cuando ya te cansaste de los otros sabores, pero advertencia: no esperes el sabor de donde vienes es más bien la versión asiática de la comida occidental. Sin duda, lo menos cambiante de sabor son las pizzas. Por ultimo, los “banana pancakes”; un básico esencial de nuestro desayuno. Los saboreamos en todos lados, pero nuestro favorito fue el de Hoi An, en Vietnam, hecho en el restaurante de un vietnamita que había trabajado en París e Italia. Era su propia versión, parecía casi empanada de plátano con esencia de canela. Me acuerdo de él y quisiera uno en este momento.
El uso de tapabocas en el día a día: Para protegerse de la contaminación, para evitar contagiar enfermedades, (lo vimos sobre todo en China y Vietnam pero es normal ver a personas así en otros países también), para evitar manchas del sol en la cara (lo vimos en el Tíbet, donde el sol es tan fuerte, que la razón principal por la que lo usaban las mujeres era el sol).
El tráfico: te das cuenta del verdadero arte que es proclamar los derechos de peatón. Sin duda, el mejor lugar para aprender a ser un crack en cruzar las calles es India. Laura, una argentina que
vive en Barcelona a la cual conocimos en el hostal de Delhi, nos dijo que teníamos que ser como el agua: fluir por donde hubiera un hueco. No hay otra forma de ponerlo mejor.
Vietnam es lo mismo con las motos; hay más huecos, pero sientes que tu vida peligra a cada segundo. Mongolia es otro país donde pitan para avisarte que “ahí viene el carro”. Así que, ¡corre! En los países anteriormente mencionados también aprendes a: o tomar un buen calmante, o mejor no ver cómo maneja el conductor.
El escusado asiático: había visto unos así en alguna gasolinera perdida en Europa e incluso Rusia. El escusado es un hueco ovalado en el piso. Nunca me acostumbré a él. Pero sin duda, los peores eran los del tren, además de los olores y residuos; se mueve. Te tienes que agachar y agarrar y…. Es horrible. Hay hostales y hoteles donde sí hay “westerner toilet”, pero en una habitación privada, tienes que hacerte a la idea del “uni baño”: donde regadera, escusado y lavabo no tienen separación.
La inmensa creatividad para estafar a turistas: En el pasillo del hostal de Beijing nos tocó ver unas cuantas advertencias de todo tipo de estafas pensadas para los turistas: los taxistas diciéndote un precio y queriéndote cobrar el doble cuando llegas a tu destino, la promesa de llevarte a tu hotel y te llevan a otro (¡con el mismo nombre!) El problema de esta zona es que hay estafas para todos. Creo que lo más importante es reconocer cual es tu debilidad y tratar de no caer. Por ejemplo, la debilidad de Jorge y mía es la comida… Y hemos caído dos veces: la primera fue en Beijing, afuera de un restaurante cuya especialidad era el “Pekín duck”. Se veía lleno y un señor con buen inglés se nos acerca y nos pregunta si tenemos reservación, le decimos que no, entonces nos sugiere ir al restaurante “hermano” de la cadena. Le hacemos caso, encantados de encontrarnos a una persona tan amable que nos ayude… Continuará (en la sección de Beijing)Bali y su famosa playa de Jimbaran, por la puesta del sol y sus mariscos “baratísimos”, el taxista nos llevó a un restaurante donde nos atontamos (por decirlo,bonito) y terminamos pagando una maldita cuenta de ¡doscientos dólares!
La diferencia entre restauración y reconstrucción: China es ejemplo perfecto de reconstrucción: Datong nos sorprendió con la ciudad vieja completamente desalojada y demolida para hacerla de nuevo. En Xian existe el mismo fenómeno. La ciudad renovada y los guerreros de terracota se encuentran dentro de un enorme parque dentro de unos complejos de primer mundo. Es tan extraordinario como vacío. Pareciera como si lo hay es un cascarón de lo que fue. Pero hasta la música que acompañada el lugar es reproducida. Contrario a lugares como Angkor en Siem Reap, Cambodia o My Son en Vietnam, los cuales se restauraron. Las ruinas se entremezclan con las nuevas esculturas, el misticismo forma parte de la esencia del lugar. La historia se respira y la naturaleza que los rodean es tan solemne como las edificaciones. Hay otras enseñanzas que me dejó. Pero las dejaré para sus entradas respectivas. Entre ellas:
Enseñanzas de dos países comunistas, incluyendo la opinión de un cubano respecto al gobierno de Vietnam.
Cómo lograr que la guerra se convierta en una atracción turistica.
matrimonios arreglados, matrimonios donde la edad es algo secundario .

Viajar por el mundo me ha enseñado a abrirme a lo que otros países y personas tienen que enseñarme. Ha hecho que me cuestione quién realmente soy y a estar abierta a las lecciones que tiene para mi.


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