Ocio, arte y basura

Ocio, arte y basura

Decidimos cruzar el país de Norte a Sur para celebrar nuestro tercer aniversario. Nuestra primer parada fue Bacalar, el famoso lago de los siete colores. Pero éste parecía un movedizo estanque. El dueño del hotel boutique me comentó que el viento era ideal para un paseo en velero. La última y única vez que estuve en uno había sido en Puerto Vallarta, uno o dos días antes del huracán Manuel, las olas pronunciadas en el lago azul cristalino no me alentaban a pesar de no ser mar abierto.

Dejamos Bacalar para llegar a nuestro destino de los próximos días: Mahahual. Llegando al pueblo costero de Chetumal nos dirigimos al local de buceo recomendado por la Lonely Planet, Gypsea divers. Había dos letreros en la cabaña, uno que indicaba los horarios de apertura con un pequeño paréntesis que agregaba “most of the time“. Pero “casi todo el tiempo” no era en ese momento. Justo arriba había un pizarrón con las palabras más decepcionantes del día: “No habrá salidas por el clima”.

Caminamos un poco más por el hostal que acompañaba la diminuta tienda, solo había un bartender. Mientras Jorge era atendido, decidí pasear por el desertado malecón acompañada más que nada por el viento. En cuanto encontré a un vendedor de tours le pregunté el diagnóstico. “El puerto está cerrado por mal tiempo”. La condena hizo eco en mis oídos. “¿Cuánto durará así?”, le pregunté. “La experiencia de viejo marinero me dice que unos dos o tres días”. 2645 kilómetros recorridos con una enfermedad estomacal implacable para no poder explorar la vida marina. Sin querer resignarnos decidimos preguntar en otro local; confirmado. Durante el fin de semana no habría excursiones.

Vida en el coral
Un cuadro hecho a base de mosaicos de sandalias

Decepcionados por la catastrófica bienvenida nos dirigimos a nuestro pequeño hotel que se encontraba a media hora de distancia del pueblo. La fuerte brisa del mar estaba acompañada de olores putrefactos por el otro fenómeno de temporada que oscurecía las aguas turquesas del Caribe: el sargazo. El alga acumulada en la orilla del mar empezaba a secarse, despidiendo un olor similar al del desagüe con residuos estancados. El paisaje también estaba decorado con basura que el viento paseaba por la carretera y los múltiples terrenos en venta.

Chanclas para mosaico
La dueña aprovecha las chanclas que traer el mar para hacer arte.

A la llegada de las cabañas nos consoló lo acogedor del lugar. Estaba lejos, sí, pero el cuarto era grande, había muchos libros para consultar, unas hamacas y una vista prometedora frente al mar. El restaurante y bar estaban en la cabaña principal pegada a recepción. El ocio y la falta de quehacer volcaron mi atención a los cuadros que decoraban el espacio. Aquello que parecían pinturas representaban la vida del arrecife. Peces de múltiples colores, corales y el mar. Me gustaron tanto que empecé a preguntarle a nuestro anfitrión su origen:”Están hechos de chanclas” –me respondió– “la dueña del hotel los hizo”. Lo que tenía frente a mí eran piezas hechas por mosaicos, que en lugar de utilizar piedra, vidrio o cerámica eran retazos de sandalias.

“¿Todas vienen del mar?”, pregunté asombrada. “Sí, aquí recibimos basura de Centro América, Venezuela, Colombia, los cruceros… No sabemos por qué, pero tenemos mucha”.

La caminata del día siguiente verificó lo dicho por Martín, la costa estaba decorada por una guía de sargazo cuyas esferas eran basura de todo tipo. Quise reunir aunque fuera algunas chanclas, pero muy pronto mis manos se llenaron de éstas. También había muchas botellas de gatorade, champú,  cremas, refrescos, algunos sin siquiera ser abiertos, Jorge incluso se encontró una botella de cerveza de Venezuela. También electrodomésticos y platos desechables. Mis ojos comprobaban lo que había visto en videos muchos años antes. Cuando en Culiacán hablaban de la importancia de reciclar, evitar el consumo desmedido  y las imágenes de adónde iban todos los desechos. En el video que me pusieron hablaban de una isla en el pacífico, no de la costa Maya en el Atlántico. Martín también nos contó que las oleadas de basura a veces traen consigo droga, mercancía que los traficantes tuvieron que tirar para evitar el arresto de la Marina.

El último día de nuestra visita al segundo arrecife más grande del mundo tuvimos la suerte de poder  hacer esnorkel cerca de la residencia que nos hospedaba. “La punta” no tenía tanto sargazo y a poca distancia iniciaba el festín de colores con peces de diversas especies y tamaños. Aquello fue una probadita para dejarnos con ganas de volver en temporada buena. No pudimos conocer a la artista de los cuadros pero la hospitalidad de su personal, esposo y su creatividad e ingenio por hacer arte con desperdicios fueron el más grato recuerdo que me traje de ese pequeño oasis cerca de Mahahual.

Historias para mis abuelos

Historias para mis abuelos

Siempre he pensando en la gran cantidad de aventuras que algún día podré contarle a mis nietos. Como si esa fuera una buena razón para vivir repleta de experiencias dignas de contar y con la expectativa de que los tendré a mi lado interesados por saber más. Pero el presente me ha llevado a darle vueltas en cómo acompañar a mis abuelos en su etapa la cual los limita a un espacio físico muy reducido todo el día y su despertar tiene que estar justificado en esas cuatro paredes, la cual a veces les da grandes vivencia y otras, preguntas.  Fue esta Semana Santa cuando me di cuenta de que además de hablar de los recuerdos nostálgicos del ayer le podía agregar algo más a nuestras conversaciones.

¿Y si en lugar de esperar a enseñar las fotografías de tantos viajes a nietos se las enseño a mis abuelos? ¿Qué mejor audiencia que alguien con ganas de cambiar su rutina? Ya lo había intentando antes en el celular, pero las imágenes son muy pequeñas. Siempre quiero llevar el ipad o la computadora, pero se me olvidan. Esta última vez recordé la gran bendición de internet, el airplay y el apple tv la cual no solo sirve para tener una filmoteca inacabable gracias a Netflix o Youtube, sino también para enseñar fotos y contar historias.

El primer día fue completamente improvisado. Conecté el iphone al airplay del appleTV y la aventura a Chiapas comenzó. El inicio fue fallido, sin la App de Flickr en el celular no pude ampliar las fotos. Después intenté seguir con las pocas que tenía en el móvil, pero no eran suficientes, así que me moví al onedrive, donde me di cuenta de la cantidad de fotos repetidas que teníamos, enseñar sin editar puede ser un tanto aburrido. Entre ruinas, procesiones, anécdotas, lagos y paisajes que chillaban verde la hora de visita se fue demasiado rápido. Entonces el consejo de mi abuela de viajar al máximo mientras pueda tuvo otro sentido. Se lo pude compartir más allá de fotos pequeña o breves historias que la distraían. Fue un rato en el que les compartí  la experiencia en su pantalla, con mis explicaciones y sus preguntas. La próxima vez les prometí China o Rusia (aunque vieron por ahí un archivo que decía “boda”, y ya me dijeron que “esas” son las que siguen).

 

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Uber News: el Apocalipsis 

Uber News: el Apocalipsis 

Cruzamos la frontera de San Diego-Tijuana ayer en la tarde. El plan era rentar un carro y dirigirnos a Rosarito a comer langosta con arroz y frijoles.

La espera del transporte que nos llevaría al local para rentar el carro coqueteaba con un servicio ineficiente, hasta que llegó el chofer con los primeros relatos de una tragedia ajena a quienes decidieron aprovechar las épocas navideñas para viajar “al otro lado”.

Tijuana sufre una crisis de abastecimiento de gasolina porque los protestantes en contra del gasolinazo tomaron la planta de PEMEX ubicada en Rosarito. Mis noticias del gasolinazo se habían limitado a las cadenas de WhatsApp y Facebook; vivía en la bendecida ignorancia pensando que era una exageración. Pero el chofer nos explicó que su demora fue por la fila de la gasolinera justo enfrente del local de FOX rental car. La gente se peleaba por llenar su tanque antes de que la sucursal cerrara. Volteé a ver a Jorge gritándole en silencio: “¡qué hacemos rentando un carro si no hay gasolina?”. Llegamos a FOX, Jorge le preguntó qué onda al de la recepción. La respuesta sincera del vendedor nos dejó boquiabiertos: en pocas palabras, llenar el tanque era nuestra bronca, o, podíamos pagar una tarifa de treinta pesos por galón si ellos la rellenaban. Nos advirtió un cliente había tardado casi dos horas para encontrar una estación abierta el día anterior. Enriqueció su relato con un vídeo de su Facebook donde unos protestantes empezaban a seguir una pipa que intentaba salir de Rosarito. También nos advirtió que las tarifas de uber habían subido 16X de su precio normal. La decisión fue cancelar la reserva y ser rescatados por un Uber; así empezaron los relatos del “gasolinazo” en Tijuana.
Uber 1: La manifestación 

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Empezamos el traslado pregúntale al chofer cómo le estaba haciendo para conseguir gasolina.

Nos platicó que en la mañana lo había llenado y esperaba tener suerte con el chat de apoyo de todos los uber-amigos donde se pasan este tipo de datos en tiempo real.

Continuó platicándonos de la manifestación en el Palacio Municipal y cómo al principio la gente quería abastecerse de gasolina en “el otro lado”. Nos dijo que aunque podía ser solución, no estaba permitido traerse galones de San Diego… Concluyó diciéndonos que Uber había ajustado sus tarifas por el aumento de la gasolina, pero sentía que no era suficiente.

Ojo: El ajuste tarifario fue del 16%, no dieseis veces más caro, como nos había dicho el de FOX.

Uber 2: El Pípila 

img_2726Después de que Jorge le preguntara al chófer cómo le estaba haciendo para conseguir gasolina, éste inició su relato platicándonos sobre la manifestación de ese día y que ya habían saqueado una Coppel, también nos habló del Meme del Pípila contemporáneo y cómo los vuelos estaban empezando a ser cancelados.

En mi interior no sabía si llorar, reír o decirle a Jorge que nos fuéramos a Estados Unidos de mojados, total, ya teníamos un permiso mínimo de seis meses y la frontera estaba a cinco minutos… Empecé a cuestionarme si preferiría enfrentar la incertidumbre de Trump o el último año de gobierno de Peña Nieto.

Uber 3: El golpe de estado

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Me sentí mal porque no se nos ocurrió preguntar en el hotel si había servicio al aeropuerto (sí había). Además de evitarnos el gasto, ¡le quitamos gasolina a alguien!


Cuando el chofer abrió la cajuela vi tanques de gasolina.

Al iniciar nuestro servicio Jorge le planteó la misma pregunta al tercer chofer que nos atendía: nos contó que todo esto se debía a que la gente se estaba manifestando bloqueando los accesos del centro de distribución de PEMEX en Rosarito. Esta situación estaba perjudicando el abastecimiento a aviones en el aeropuerto y que hasta cancelarían vuelos internacionales por “un posible golpe de estado”. Él calculaba que la crisis iba a estallar el miércoles, cuando abarrotes, oxxos y súper mercados dejaran de tener provisiones para la gente.

Nos habló de cómo el ejército le puso freno a la manifestación del Palacio Municipal con unos balazos al aire y que el cierre de vuelos para salir del país era una forma de evitar la fuga de malas noticias por Peña Nieto y su gente.

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Llegué asustada al aeropuerto después de tantas historias teñidas por un realismo mágico y el toque apocalíptico de los rumores orales enriquecidos con los chismes virtuales.

Cuando le preguntamos a la aeromoza del mostrador sobre la crisis, nos dijo que ellos no habían tenido problema, fuera de unas demoras por escalas en diferentes ciudades donde se abastecían de gasolina para poder continuar operando.

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El vuelo salió puntual con el doble de tripulación abordo; hecho que me dejó cuestionándome el porqué, ¿mera rutina o la necesidad de desalojar personal de Volaris de Tijuana?

Llegada a Culiacán y el taxi del aeropuerto

Terminamos nuestro viaje con la misma pregunta. Ya que los conductores de Uber en Culiacán son gravemente sancionados si entran al territorio federal del aeropuerto,  nuestra llegada” al depa” fue en taxi.

Las opiniones preocupantes de nuestros anteriores conductores fueron suaves comparadas con la respuesta del señor mayor que nos llevaba a casa. “Si el Gobierno quiere balas, pues eso hay que darle”. “Peña Nieto ya nos agarró como sus taruguitos y piensa que pidiendo perdón se arreglan las cosas”. El señor estaba harto. De tantos impuestos, de una mínima alza al salario, de un Gobierno ineficiente y corrupto…

Y yo, me quedo con una pregunta, ¿qué sigue?

Adiós, que me voy de viaje

Adiós, que me voy de viaje

Hace unas semanas me encontré regateándole a Dios más tiempo con mi abuela. Chistoso tema ¿no?, primero decidí empezar a reflexionar y escribir sobre esto en Amar en el penúltimo capítulo y después, que llegó una cirugía de alto riesgo, fue extremadamente difícil practicar los once puntos que menciono, en lugar de eso, le dije que nos veíamos después, recé por más tiempo, por la presencia de mis tíos, por estar juntos en Navidad, por que no pase mientras viajo…

Hablar de la muerte cuesta mucho. ¿Y si porque la pongo sobre la mesa viene más pronto? 0  ¿y si porque la dejé en el baúl de los temas prohibidos cuando llegue no sabré cómo reaccionar?

Las semanas que decidí escribir sobre ella fueron fructíferas porque mi esposo y yo nos planteamos una sencilla pero complicada pregunta. ¿Qué procede si un ser querido fallece mientras viajamos? Habrá quienes digan: “Si no hubieras salido fuera, te hubieras evitado esto…”. Pero creo que dejaríamos de hacer demasiadas cosas “por si acaso”. La otra respuesta sería: “Obvio, te regresas y punto”. Pero cada persona somos un mundo de valores distintos; cuando tienes pareja es importante pensar en el cómo procederían los dos.

Por ejemplo, si vas a un  viaje familiar en Navidad: temporada alta, donde los vuelos se van por las nubes y es más complicado y caro encontrar boletos. ¿Qué procede?  o la otra y más difícil pregunta: ¿debo empezar a despedirme por si cuando vuelva ya no está? ¿cómo lo hago? 

La última vez nomás me pude despedir con un beso. Esa semana activa de trabajo, pendientes antes de viajar y compromisos sociales me recordaron que a veces más vale “una visita de doctor” aunque sea muy breve, y otras, si algo se canceló en tu agenda y tienes “tiempo libre”, no la pienses y lánzate. Es como el gimnasio: a veces da flojera, sobre todo cuando está “fuera de horario” y hasta el tráfico citadino influye, pero, una vez que lo haces no te arrepientes. Lo mismo pasa con las visitas a quienes necesitan de nuestra compañía, porque no hay momento mejor aprovechado que el que le dedicamos a quienes queremos.

 

Y.O.L.O

Y.O.L.O

“You only live once” es una de las frases bajo la cual los jóvenes buscan vivir el presente dejando a un lado las consecuencias de lo que hacen. Pero, si realmente te plantearas esta frase, ¿cómo vivirías sólo esta vez?

En el decimoséptimo cumpleaños de un joven judío-israelí la Ley estipula que deben hacer su servicio militar. Las mujeres realizan dos años y los hombres tres. Una vez concluido este ciclo, muchos de ellos se toman un año para viajar por el mundo.

En octubre de 2014 Jorge y yo estuvimos viajando por China. En PingYao conocimos a Gari y Rebecca, una pareja inglesa que llevaba viajando ocho meses. Mientras nos platicaban de su estancia en India, nos contaron de los viajeros israelíes. Nos advirtieron que entre más bajáramos al Sur de Asia, mayores las posibilidades de encontrárnoslos. Nos lo decían como una amenaza, porque los que habían conocido en India gastaban su dinero en drogas, sin importar la calidad y mucho menos los efectos molestos que pudieran tener con el resto de la comunidad viajera. En el artículo The problem with israelí traverler´s publicado en noviembre de 2011, Yael Miller menciona que alrededor de 20,000 a 30,000 mochileros de Israel viajan al lejano Oriente o Sudamérica cada año. En el reportaje se encuentra el testimonio de Darya Maoz, una antropóloga de la Universidad Hebrea la cual investigó las experiencias de sus paisanos en India. En su estudio concluyó que los hombres asumen la cultura de riesgo vivida en los años de servicio militar drogándose o haciendo las escaladas más riesgosas (en Nepal o India los “guías” de trekkings pueden ser adolescentes con muy poca experiencia pero a un precio muy barato (10 dólares el día)). “Es una prueba de valor, la cual, al igual que en las antiguas civilizaciones, forman parte del rito de transición”. Este patrón envuelve toda la experiencia del backpacker israelí; la mayoría de las mujeres lo asumen de igual manera porque sienten que las apodera.

Jorge y yo nos topamos con los primeros israelíes en la parada siguiente de Ping Yao: Xian. Este grupo prefirió dejar a un lado la necesidad de ir a un país a gastarse una buena parte de su dinero en drogas, para pedir aventón a dedo desde Turquía hasta China. Uno de ellos recorrió toda la ruta de la seda en auto stop. En el camino conoció a otros de sus paisanos y ahí los teníamos en Xian, saboreando una taza de café en el hostal como si fuera el mejor del mundo. Sonrientes, expresivos, felices de conocer a gente y platicar sus aventuras. Nada que ver con los drogadictos que nos haían contado…

En Bundi, India, coincidimos con unas jóvenes del mismo país. Me atreví a preguntarle a una de ellas sobre la moda de viajar después del servicio. Me explicó que es lo más común, tal vez, para encontrarse a uno mismo. También me dijo que solamente los judíos ortodoxos se libraban del servicio. Pero en su caso no era librarse, porque fue voluntaria uno más.

El profesor Natan Uriely de la Universidad Ben-Gurion menciona en el artículo de Yael Miller que estas vivencias les ayuda a atenuar la transición entre los años que sirvieron como militares y el retorno a la vida civil. El profesor comenta que la sociedad israelí reconoce la importancia de dar este tiempo a los veintiañeros, del cual regresan preparados para llevar una vida con ambiciones y éxitos.

Los jóvenes judío-israelíes inician la universidad después de terminar su servicio militar o después de su sabático a sus veinti-pocos, con una madurez que les permite aprender y pensar, pero sobre todo con una experiencia de vida mucho mas robusta que la nuestra. Desde que conocí a los primeros, con esa energía y necesidad de vivir al máximo, pensé: tal vez ellos entiendan el significado de Y.O.L.O. Porque su historia, cultura y tradición les recuerda que solo se vive esta vez… Ya decidirán ellos el cómo.

Amar en el penúltimo capítulo

Amar en el penúltimo capítulo

Cada persona con su carácter e historia tiene una forma distinta de vivir. Los avances de la medicina, la obsesionada prevención y la idea de que siendo independientes somos mejores personas, ha creado que las enfermedades que llevan a la muerte se conviertan en un tabú. Es tan difícil aceptarlas como tan real su presencia. Por eso creo que es necesario empezar a tener estas conversaciones con quienes más confiamos.

Hace dos semanas Jorge llegó con un panfleto en inglés que da sencillos consejos de cómo cuidar a nuestros seres queridos en el ocaso de su vida. Después de leerlos me di cuenta que no sé cómo acompañar a mis abuelos a sus noventa años y con las limitaciones físicas o mentales que tienen. Sigo queriendo verlos como si el tiempo no hubiera hecho sus estragos. Cuántas veces ni siquiera puedo estar con ellos en su cuarto porque ¡no sé qué decir!

Están en una etapa en la que es tan fácil disfrutar de la belleza de vivir como sufrir la agonía de tantos años. En este juego de emociones hay una parte todavía más delicada que cada integrante de la familia vive de forma distinta: “no estoy listo para irme” o “no estoy listo para que te vayas”.

Cuando leí los consejos dados por el United States Conference of Catholic Bishops empecé a aceptar que llegó el momento de adaptarme a las necesidades de quienes pronto partirán. Quise traducir lo que entendí y añadir un par de notas para invitarte a entender la importancia de acompañar al otro en su sufrimiento. Para que veas cómo un cuidado compasivo puede atenuar este cambio de etapa:

  1. Dale un lugar a Dios: el Papa Francisco dijo que “Rezar en situaciones difíciles es abrirle la puerta a Dios para que entre a nuestros corazones”. El proceso de morirse es una etapa sagrada donde se busca el cierre de esta vida con el fin de prepararse para la vida eterna, donde se compartirá la resurrección con Jesucristo. Pídele a Dios que los acompañe en cada momento de esta etapa.

Nota: Si quien está por partir no es creyente, pídele a Dios que te ayude a transmitirle paz.

  1. Cuando no se cree en Dios: El ser humano es espiritual por naturaleza, por eso es tan importante definir en qué cree a quien acompañas: en una persona, filosofía, la naturaleza… Tal vez la mejor manera de que encuentre paz es haciendo una canción a la vida, a su trabajo o su familia.
  2. Escucha: ¿qué es lo que más valora esta persona y cómo puedes honrar sus deseos? Esto requiere de mucha empatía, ya que es fácil pensar que quiere lo mismo que tú si estuvieras en sus zapatos. Escucha sin prejuicios para evitar autocensuras.
  3. ¿Cómo debe ser el funeral? Hay personas a las que les ayuda definir cómo quieren su funeral: si desean ser incinerados,  estar en un panteón, la iglesia de su infancia, algún espacio especial o incluso definir las flores que quieren. Creo que así como hace siglos los emperadores planeaban sus mausoleos con naturalidad, planear la despedida con quien nos deja es una forma de ayudarle a aceptar lo que viene.
  4. Infórmate: las ganas de dejar los tratamientos o el buscar una muerte asistida suelen estar acompañada del miedo a tener que depender de alguien, el sentirse indefenso o el gran dolor físico. Empieza a estar disponible para dialogar estas preocupaciones. Recuerda que los cuidados paliativos se enfocan en controlar el dolor, cubrir las necesidades básicas y mejorar la calidad de vida. Si perteneces a una religion, infórmate de qué es una “buena muerte” para tu Iglesia con el fin de entender y acompañar mejor a quien más quieres.
  5. Sé compasivo: como nos recuerda el Papa Francisco: “La compasión significa sufrir con el otro”. Tu amigo o familiar puede sufrir altibajos. Acéptalos como algo natural en su estado. Llénalo de amor, apoyo y compañía que fortalezca el entendimiento del respeto por la dignidad humana, basándose en el respeto por la vida. El sufrimiento del paciente puede mejorar con tu empatía, al igual que con una buena calidad de cuidados paliativos.

Nota: Respecto al punto 3 y 4, habrá días que verlo sufrir será tan difícil que te cuestionarás si vale la pena verlo vivir así o si en un futuro, te quisieras ver como él. Si crees en Dios, es un buen tema para llevarlo a la oración, ya que no hay nada más difícil de entender que el misterio de la muerte. Nuestra vida también la compartimos con seres queridos. Nuestra ausencia voluntaria puede dejar una cicatriz más profunda de lo que creemos.

  1. Ayúdalo a encontrar un cierre: ayuda a tu familiar o amigo a establecer cuáles son sus proyectos inconclusos: si tiene alguna preocupación económica, algún lazo que quiera sanar u otros asuntos que lo tengan sin paz. Debido a sus circunstancias actuales, tal vez tenga que modificar sus propósitos. Hacer esta lista de asuntos pendientes puede ayudarlo a encontrar un sentido de vida y tener más paz.
  2. Dale oportunidades para resolver: Ira Byock, director de médico de cuidados paliativos, expone en su libro Decir lo que importa cómo expresar “te quiero”, “perdón”, “te perdono” y “gracias” pueden sanar muchísimo durante el proceso de morir, Puedes ayudar a tu ser querido a lograr una transición armoniosa si le facilitas estas oportunidades de diálogo y reconciliación con quienes más lo necesita, en donde tenga momentos de amor y agradecimiento. Puedes ofrecerle la visita de un sacerdote para que lo confiese y le dé la unción de los enfermos, ya que son herramientas que ofrece la Iglesia Católica para preparar al alma al encuentro con Dios.
  3. Recuerdos: El apetito disminuye conforme el cuerpo decae y absorbe menos fluidos y alimentos. Ofrece a tu familiar pequeñas porciones de sus platillos favoritos . Si no los puede comer, toma en cuenta que los olores le pueden traer agradables recuerdos que acompañan estas comidas.
  4. Tu presencia es de gran ayuda A veces lo que alguien más necesita es compañía. Conforme pasa el tiempo y el cuerpo se va debilitando, el enfermo pierde interés por hacer lo que más le gusta. Sus hobbies van quedando a un lado, la sensibilidad a los ruidos puede llegar a ser más intensa y el tiempo una eternidad. Acompaña ofreciendo momentos de oración, música suave agradable al oído, lecturas de temas que le interesen o simplemente anímate a sentarte con él en silencio.
  5. Sé tierno: Quienes están muriendo necesitan de mucha ternura y contacto humano. Pregunta si puedes cepillar el cabello, hacerle masaje en las manos o pies, o simplemente tómalo de la mano. Asegúrate de compartir anécdotas que le brinden seguridad, alegría y que lo hagan sentir muy querido, más como un regalo de Dios que como una carga.
  6. La importancia de un testamento: Dejar muy claro quién hereda qué puede ayudar en el proceso íntimo del enfermo para encontrar la paz. Así como se debe aclarar a quién le pertenecen los bienes económicos e inmobiliarios, también se puede dejar un testamento donde se asigne quién se queda con los libros, un mesa, la ropa, las joyas, las fotografías…
  7. Vive la etapa del final con paciencia: Los últimos momentos de vida traen cambios drásticos: su modo de respirar al igual que su estado emocional y mental sufren altibajos constantes que uno debe manejar con paciencia. No puedes olvidar que el “cuándo” y el “cómo” de la muerte de tu ser querido es algo íntimo. Si eres creyente, Pídele a Nuestro Señor que te dicte las palabras con las que puedes acompañar a quien parte. Si te sientes capaz, dale permiso para morir con frases como: “te quiero, pronto vas a estar con Dios”.

Acompañar en el lecho de muerte es uno de los momentos más importantes y difíciles. Pero si te tomas de la mano de Dios, no debes temer tus límites. El Papa Francisco nos dice: “Dios nos apoya en nuestros momentos de mayor debilidad. Su ayuda consiste en guiarnos a aceptar su presencia y cercanía en esta situación. Día tras día, tocados por su compasión, nos convierte en seres compasivos con quien nos rodea”[1].

Nota: Habrá ideas y temas con los que difieras, pero si te interesa profundizar en cómo acompañar a tu ser querido de la mano de Dios, te recomiendo estos textos que encontré en USCCB:

http://www.usccb.org/about/pro-life-activities/life-issues-forum/foro-asuntos-de-vida-dependiente.cfm

http://www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/assisted-suicide/to-live-each-day/index.cfm

http://www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/assisted-suicide/to-live-each-day/upload/Vivir-dignamente-cada-d%C3%ADa.pdf

Además de recomendarles ampliamente leer con calma a Bula Misericordiae Vultus (“El rostro de la misericordia”) que el Papa Francisco escribió con motivo del Jubileo de la Misericordia que concluirá el 20 de noviembre:

https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-bula-del-papa-francisco-para-convocar-jubileo-de-la-misericordia-24882/

 

[1] Para mejor traducción lee a Bula Misericordiae Vultus (“El rostro de la misericordia”)